Los médicos del Hospital San Jerónimo de Monteria atendieron el parto múltiple. La mujer, de 23 años, sabía que estaba infectada cuando los concibió.
El alumbramiento de las tres criaturas –dos varones y una niña– ocurrió entre las 10:20 y 10:23 de la mañana de ayer y se dio por cesárea, según informó el médico gineco-obstetra Donaldo José Cabrales Pineda, quien dirigió el procedimiento. Y, a pesar de las dificultades de atender tres nacimientos de niños altamente expuestos a la enfermedad, dijo el galeno, "todo se desenvolvió en condiciones normales".
Ese fue el desenlace feliz de un drama que se inició a comienzos de este año. Cuando completaba el tercer mes de embarazo, la joven, de 23 años, buscó ayuda en la Fundación Unidos por la Vida (Funvihda).
Esa institución lidera en Córdoba un proyecto que busca reducir el número de bebés infectados con el VIH por sus madres, la llamada ‘transmisión vertical’ de la enfermedad, que provoca uno de cada cinco nuevos casos de sida en los países del Tercer Mundo.
Desde entonces, la mujer empezó a ser tratada con los medicamentos antirretrovirales prescritos para las madres seropositivas, recordó la epidemióloga Luceli Benítez, de Funvihda.
Pero si bien el tratamiento previo fue clave para asegurar la salud de los bebés, la etapa crucial para evitar el contagio se dio apenas tres horas antes de la cesárea, cuando a la madre se le aplicaron, vía intravenosa, los antirretrovirales zidovudina y mivudina.
Esa dosis se mantuvo incluso después del parto. Los médicos del San Jerónimo estuvieron siempre pendientes de evitar cualquier riesgo de contacto sanguíneo entre la madre y los bebés.
Ella quedó imposibilitada para amamantarlos, porque la probabilidad de infección por vía oral es alta: del 25 al 30 por ciento. Por eso, el programa de Funvihda contempla el suministro de la leche que necesiten los bebés en los próximos meses.
De todas maneras, se les hará una prueba de sida cuando cumplan su primer mes. "Pero solo existe probabilidad de un uno por ciento de contagio", sostuvo la epidemióloga Benítez.
Este fue el segundo embarazo de la joven infectada, quien tiene un hijo de 4 años que está sano. Según Funvihda, ella reside en un sector marginal y al momento del contacto sexual que la dejó en embarazo sabía que estaba infectada.
"Este es un típico caso de irresponsabilidad. Aún no conocemos al padre, porque no lo hemos podido localizar", manifestó la epidemióloga.
ROBERTO LLANOS RODADO
Redactor de EL TIEMPO
MONTERÍA
El programa
El proyecto contra la transmisión vertical del sida, impulsado por la Fundación Unidos por la Vida (Funvihda), arrancó en Córdoba a mediados del 2002. Coordinado por Onusida y con recursos de la Unión Europea, ha permitido la realización de 7.500 pruebas de Elisa, el método más utilizado para diagnosticar el mal.
Con el procedimiento adecuado, se tiene éxito en evitar la transmisión de la enfermedad en una proporción que va del 50 al 80 por ciento de los casos. Pero los embarazos múltiples presentan complicaciones.
La ONU calcula que cada año hay 2,4 millones de nuevas víctimas en todo el mundo, especialmente en los países más pobres. De ellas, unas 500 mil son niños recién nacidos.
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