La vulnerabilidad de las mujeres a contraer la infección por el VIH y el repunte de la transmisión de la infección, fundamentalmente a través de las relaciones sexuales, son las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias respecto al futuro de la epidemia.
La feminización de la epidemia del sida y el aumento de los contagios por relaciones heterosexuales son dos tendencias que preocupan a las autoridades sanitarias, según expresaron ayer algunos de sus representantes en el IX Congreso Nacional sobre el Sida, en Barcelona.
Daniel Zulaika, presidente de Seisida, expuso que el año pasado se registraron 3.000 nuevas infecciones en España, de las cuales el 50 por ciento tuvieron lugar entre personas heterosexuales, el 25 por ciento fueron contagios entre homosexuales y el 17 por ciento correspondieron a usuarios de drogas por vía parenteral. A su juicio, estamos inmersos en una "crisis de la salud sexual".
En el entorno occidental se están empezando a registrar brotes de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), que se creían desaparecidas, como la sífilis o la gonococia. En Francia y el Reino Unido se ha detectado un brote de sífilis entre homosexuales.
La percepción actual de que "del sida no se muere nadie" ha sido "devastadora desde el punto de vista de la prevención", ya que ha conducido a una bajada de guardia en la profilaxis de la infección en la población occidental y probablemente el éxito alcanzado en la práctica del sexo seguro en los años noventa no volverá a conseguirse, a juicio de Zulaika. Es sorprendente que las nuevas infecciones por VIH debutan a una edad muy elevada, a los 37 o 39 años.
Alerta al médico
Según ha dicho a DM, "el médico de atención primaria debe tener claro dos mensajes: actualmente, la infección se transmite por vía sexual y cualquier paciente puede estar infectado y desconocerlo (el 30 por ciento descubre que tiene la infección cuando ya está en el hospital) y, por lo tanto, debe preguntar a sus pacientes por sus prácticas de riesgo; y en casos sospechosos, debe ofertar la prueba diagnóstica del VIH".
Otro colectivo especialmente vulnerable es la población femenina. En el Tercer Mundo, el 76 por ciento de los afectados por el sida son mujeres, según explicó Deborah Landey, vicedirectora de Onusida.
En España, y según informó Lourdes Chamorro, del Plan Nacional del Sida, la epidemia aún es masculina, porque muchos de los casos que contrajeron la infección en los años 80 y 90 correspondieron a usuarios de drogas por vía parenteral (un hábito eminentemente masculino). Pero en la actualidad la mitad de los casos ya son de transmisión heterosexual, y aunque el porcentaje de mujeres afectadas es de un 20 por ciento, tanto el Plan Nacional del Sida como los datos facilitados por las autonomías prevén un mayor impacto del VIH en mujeres.
La transmisión vertical es anecdótica gracias a la oferta de la prueba diagnóstica a las mujeres embarazadas y sólo afecta a las que no se controlan en el embarazo, según Antoni Plasencia, director general de Salud Pública del Departamento de Salud de Cataluña.
Discriminación sanitaria
El Ministerio de Sanidad y Consumo, junto a otras instituciones, ha elaborado un primer diagnóstico del estado de la discriminación de los pacientes con sida en varias áreas, que ha destapado 596 notificaciones de casos de discriminación y que son la punta del iceberg de lo que puede estar sucediendo, a juicio de Chamorro.
Según ha informado, en el ámbito sanitario se han detectado derivaciones de estos pacientes a otros especialistas, aislamientos injustificados o tratamientos en áreas de infección cuando podrían tratarse en servicios de otras especialidades. En el laboral, tienen dificultades para acceder a un trabajo y para conservarlo, y a seguros de salud y de vida, un requisito para la concesión de una hipoteca.
Diario Médico
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