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jueves, 26 de octubre de 2006


La prevención de la transmisión maternofetal del VIH sigue siendo uno de los principales retos en el continente africano. Aunque la nevirapina ha disminuido drásticamente la tasa de transmisión de madre a hijo, la aparición de resistencia al fármaco empieza a ser preocupante. La adición de zidovudina y lamivudina podría reducir el riesgo del 60 al 10 por ciento.
Elena Escala Sáenz
19/10/2006
Mientras que en Europa y Estados Unidos la vía de transmisión vertical del VIH ha sido casi eliminada, en los países en vías de desarrollo sigue siendo una asignatura pendiente. De los 2.000 niños que se infectan cada día en el mundo, apenas dos casos corresponden a los países industrializados y el resto se distribuye principalmente por el continente africano, según ha explicado James McIntyre, director de la Unidad Perinatal de VIH del Hospital Chris Hani Baragwanath, de Soweto (Sudáfrica), en el simposio internacional Sida: 25 años que cambiaron el mundo, organizado por la Fundación Areces, de Madrid.

"Cuando empezamos a trabajar en la prevención de la transmisión maternofetal del VIH la tasa registrada en África era superior al 54 por ciento. Entonces parecía que no podíamos hacer nada, los fármacos eran muy caros y el proceso de tratamiento era complejo.

Sin embargo, en la última década hemos demostrado que es posible atajar este problema y la nevirapina ha supuesto un punto de inflexión en la lucha contra esta vía de transmisión. Sólo con el uso de este fármaco hemos reducido la transmisión maternofetal al 10 por ciento y nuestro objetivo ahora es extender el uso conjunto de zidovudina y nevirapina, una combinación con la que es posible disminuir la tasa a un 5 por ciento", ha explicado McIntyre, cuya Unidad Perinatal es un centro de referencia mundial para la lucha contra el VIH.

Sin acceso
Pero alcanzar este objetivo no es fácil, ya que un alto porcentaje de mujeres aún no tiene acceso al tratamiento. "Primero debemos asegurarnos de que la prevención básica llega a toda la población y hay que mejorar los programas de prevención y tratamiento que ya tenemos, haciendo hincapié en la necesidad de que las mujeres inicien y continúen el tratamiento por su propio beneficio".

Asimismo, se ha referido a la creciente preocupación por la aparición de resistencia tras la administración intraparto de una sola dosis de nevirapina y al estudio del impacto que puede tener en los subsiguientes tratamientos que se administren a estas mujeres.

"Basta una sola mutación en para que se produzca la resistencia a la nevirapina, una sustancia que además tiene una larga vida.

De hecho, una sola dosis de nevirapina permanece en el organismo durante al menos tres semanas. La aparición de resistencias se produce en entre el 20 y el 60 por ciento de las mujeres, dependiendo, entre otras cosas, del tipo de virus. Desafortunadamente, en África es prevalente el subtipo C, cuya resistencia parece ser superior a la de otros subtipos".

Un trabajo coordinado por McIntyre ha mostrado que "la dosis única de nevirapina más una dosis fija de zidovudina y lamivudina durante los cuatro o siete días posteriores al parto pueden reducir la tasa de resistencia. De hecho, la incidencia descendió del 60 al 10 por ciento en el grupo que fue tratado durante siete días".

Por otra parte, Carol Ciesielski, jefa de la Unidad de Epidemiología de VIH del Departamento de Salud Pública de Chicago (Estados Unidos), ha señalado que se está observando un preocupante cambio de actitud frente al sida entre los homosexuales.

Menos miedo
"El tratamiento antirretroviral ha conseguido que la infección por VIH sea una enfermedad crónica y se ha perdido el miedo al virus. Las medidas preventivas se han relajado y patologías como la sífilis y la gonorrea van en aumento. Estas enfermedades de transmisión sexual pueden aumentar la sensibilidad al VIH, pero ahora la comunidad homosexual no parece prestar mucha atención a la prevención", ha apuntado Ciesielski.

En este sentido, Stefano Vella, director del Departamento de Investigación de Medicamentos y Tratamientos del Instituto Superior de Sanidad de Roma (Italia), ha señalado que "la mayor parte de las medidas preventivas se encuentran en manos de los hombres y en muchos países en vías de desarrollo no es fácil que las mujeres exijan su uso. Los microbicidas podrían ser una buena alternativa para ambos sexos, aunque en todo caso se trataría de un complemento y nunca de un sustituto de otros métodos de prevención".

Por último, Daniel Zulaika, presidente de Seisida y coordinador del simposio, ha recordado que "los 25 años de sida han cambiado nuestra forma de vida, la manera de entender la sexualidad e incluso la forma en la que educamos a nuestros hijos. Hoy nos enfrentamos a una enfermedad cuya transmisión es eminentemente sexual y sólo el 17 por ciento de las 3.000 nuevas infecciones que se producen en España cada año se deben al intercambio de jeringuillas. Por ello, debemos adaptarnos y abordar la prevención de una manera distinta a la que empleábamos al inicio de la epidemia".

Metanfetamina y conductas sexuales de riesgo
El aumento en el consumo de metanfetamina en la comunidad homosexual de Estados Unidos se ha convertido en un grave problema en los últimos años, ya que favorece las conductas sexuales de riesgo e interfiere en el buen control y cumplimiento de los infectados que se encuentran bajo tratamiento, según ha explicado Carol Ciesielski, del Departamento de Salud Pública de Chicago, en Estados Unidos.

A este tipo de conducta, propiciado sobre todo por la pérdida de temor a la enfermedad, hay que sumar otro problema creciente ligado a internet. "El uso de la Red para buscar parejas sexuales promueve la práctica de sexo sin precaución. Para evitar el repunte de nuevas infecciones debemos adaptar las medidas preventivas a la nueva situación y al cambio de hábitos que observamos en los colectivos afectados. Además, debemos promover las pruebas de detección y los controles periódicos entre los homosexuales, ya que algunos estudios han demostrado que la mitad de los homosexuales que se hacen las pruebas están infectados y no lo saben".
No al sida



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