El congreso de la SET también ha servido para confirmar la elevada concomitancia que existe entre el consumo de tóxicos y los trastornos mentales. Los diferentes estudios presentados en la mesa sobre patología dual concluyen que "las drogas y los trastornos de la mente van estrechamente unidos", según ha explicado Marta Torrents, del Hospital del Mar, en Barcelona.
D. Arbós Barcelona 26/02/2007
Los datos aportados por Torrents son explícitos: los consumidores de sedantes, tranquilizantes y opiáceos tienen hasta cinco veces más riesgo de sufrir un trastorno afectivo. Dicho riesgo se multiplica por tres en el caso de que el tóxico de abuso sea el cannabis.
"La misma vinculación se observa al hacer el análisis al revés: las personas con un trastorno maníaco tienen seis veces más probabilidades de consumir sustancias adictivas que la población general, y las que tienen depresión tres veces más", ha dicho Torrents.
En este sentido, un estudio realizado en población no clínica (que no recibe tratamiento) ha observado que el 28,9 por ciento de consumidores de cocaína tienen un trastorno afectivo, cifra que llega al 40,5 por ciento en el caso de consumidores recreativos de éxtasis. Por su parte, la mitad de policonsumidores que ingresan en una unidad de desintoxicación padecen patología mental.
Ana González Pinto, del Hospital Santiago Apóstol, en Vitoria, ha confirmado la elevada comorbilidad de las adicciones en trastorno bipolar. "En un estudio con 166 pacientes vimos que el 46 por ciento abusaban del alcohol y el 41 por ciento de otras drogas".
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