Gao Yaojie podrá recoger, finalmente, un premio por su lucha contra el sida, aunque preocupada por posibles represalias
Esta ginecóloga china denunció, en los 90, la infección de sida de miles de campesinos por vender su sangre.
Beijing, 27 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)
Gao Yaojie es una ginecóloga de 80 años china, mundialmente conocida por sus denuncias de la infección de sida de miles de campesinos tras vender su sangre. Este hecho le ha costado la negativa de las autoridades chinas a poder viajar a Estados Unidos a recoger el premio que una ONG le había concedido por su valiente actitud.
Finalmente, la semana pasada tomó un vuelo con destino a New Jersey, para recoger el galardón, aunque Gao se mostró preocupada por la posibilidad de sufrir represalias si realiza declaraciones demasiado críticas en Estados Unidos. En este sentido, la ginecóloga afirmó: “Me siento confundida, estoy en un dilema. Si no digo la verdad, miento al mundo entero. Si la digo, temo que me detengan”.
Según el Gobierno chino y Naciones Unidas, en la actualidad, la situación de compraventa de sangre sin tener las adecuadas medidas higiénicas –que en el pasado costó la infección masiva de campesinos- está, teóricamente, bajo control. En estos momentos, los contagios de sida por el uso de sangre contaminada se encuentran por detrás de los contagios intravenosos y de las infecciones por vía sexual, según estas instituciones.
En este sentido, las posibles declaraciones polémicas de Gao Yaojie tendrán más que ver con la situación de desamparo en la que se encuentran los infectados. Y es que, en la provincia donde ocurrieron los contagios, se crearon pueblos enteros de enfermos a los que se mantenía aislados y donde no podía acceder la prensa. En estos momentos, esta situación de abandono afecta, especialmente, a los hijos huérfanos de los enfermos. Además, los supervivientes han denunciado varias veces que no han recibido las necesarias compensaciones y la discriminación a la que se ven sometidos.
La ginecóloga fue retenida por las autoridades de esta región a principios de este año, cuando tenía planeado viajar a Beijing para recoger un visado para volar a Estados Unidos y recoger el premio concedido por su labor por la organización Vital Voices, que hará entrega de los galardones el próximo 14 de marzo. Retenida en su domicilio, la presión internacional consiguió que, finalmente, se le permitiera viajar.
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