Tanto tiempo insistiendo a los jóvenes para que usaran el preservativo garantizándoles un sexo seguro, y resulta que no es tan seguro como decían.
La epidemióloga Patricia Claeys, de la Organización Mundial de la Salud, acaba de decir en Barcelona, que la OMS, aboga ahora porque se impulsen políticas de doble protección, para evitar embarazos indeseados y frenar entre los jóvenes el incremento de enfermedades de transmisión sexual (ETS), y del virus del SIDA.
El preservativo masculino, -dijo Caléis-, aunque es el que ofrece más garantía, aún no se ve óptimo, pues se rompe o no se usa bien. Al promover el uso del condón se está incitando al contacto sexual temprano, y puesto que no protege de muchas ETS, ello explica el que crezca entre los jóvenes la sífilis, la gonorrea, la clamidia y los herpes, no solo en países en vías de desarrollo, sino también en la Europa Comunitaria.
En los centros escolares de Estados Unidos ya no se habla del preservativo como método anticonceptivo. En cambio, en el nuestro todavía no hace mucho que nuestra ministra de Sanidad decía refiriéndose a los jóvenes.
“Que se diviertan tanto como puedan; que se lo merecen. Pero que practiquen el sexo seguro usando el preservativo”. ¿Podrán exigirle responsabilidades los que, fiándose de estas palabras, se han contagiado desde entonces del Sida o de alguna otra ETS?