Madrid. La sombra de la sospecha planea sobre el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. Salarios para personas inexistentes o fondos para ONG fantasmas son algunas de las graves acusaciones que figuran en un informe del Banco Mundial contra este organismo internacional. Al parecer, el fondo ha realizado algunas actuaciones con tintes fraudulentos en sus proyectos en India. Un país al que han destinado 114 millones desde 2003 para distintos programas de lucha contra el sida. Y dinero con el que se podía haber dispensado tratamiento para 760.000 enfermos.
El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria se creó en 2002 con el objetivo de financiar proyectos para combatir los seis millones de muertes que causan estas enfermedades en el mundo. Durante los últimos cinco años, 1,8 millones de personas han recibido tratamiento retroviral del fondo, que además ha asesorado y realizado pruebas voluntarias a otros 62 millones.
El negocio ‘rojo’
En octubre de 2006 veía la luz Product Red: un proyecto mundial para que importantes compañías destinen parte de sus ingresos a la lucha contra el sida. Poco tiempo después fue el lanzamiento en Estados Unidos, liderado por el cantante de U2 Bono. Tras su paseo de compras en Chicago junto a la presentadora de televisión Oprah Winfrey y artistas como la española Penélope Cruz, Bono y Winfrey fueron recibidos por Bush. “Algunas personas no se pondrán las botas del ejército, así que tenemos que llegar a la gente donde está, y está en los centros comerciales”, dijo el cantante irlandés. “Ahora estarán comprando vaqueros y camisetas y pagándole a 10 mujeres en África las medicinas de sus hijos con VIH”, recalcó en aquella ocasión.
Ahora la marca de ropa Gap ofrece camisetas y vaqueros; Motorola, teléfonos rojos; Converse una edición de zapatillas de edición limitada; Apple un iPod y Giorgio Armani una colección de ropa y accesorios. Dell y Microsoft han sacado a la venta ordenadores solidarios. Y American Express, una visa roja. Todos estos productos llevarán una marca de este color para ser fácilmente identificables. Hasta el momento han recaudado cerca de 40 millones de euros para el Fondo Mundial. De esa cifra, 15 millones se corresponden a proyectos desarrollados en Ruanda. Las autoridades ruandesas han señalado que con ese dinero se han construido 33 centros para centros de diagnóstico y tratamiento de sida y que han suministrado 6.000 dosis a mujeres para prevenir la enfermedad de sus bebés.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, o al menos así lo consideran algunos grupos que ven con recelo esta práctica solidaria. Desde estos sectores se critica la falta de transparencia de la red de productos rojos. “Sólo hay que mirar a todas las promociones de los productos que han salido a la venta”, afirma Inger L. Stole, profesora de comunicación en la Universidad de Ilinois. “Los anuncios parecen hacer referencia más a la promoción de las compañías y a lo buenas que son en vez de centrarse en la lucha contra el sida. Basta un ejemplo. El domingo pasado, durante la final de la Superbowl, uno de los anuncios emitidos fue el de un hombre que compraba un portátil de Dell celebrando su adquisición por la calle rebosante de alegría. Al final del spot, en tres flashes sucesivos aparecían los mensajes: Compra Dell. Únete a Red y Salva vidas”.
El papel de la Iglesia
En muchos foros se critica a la Iglesia por su actitud para prevenir el sida y su cerrazón ante el uso de algunos métodos para compartir esta pandemia. Sin embargo, en ninguno de estos discursos se habla del importante papel que desempeña. Porque el 27% de las instituciones que se dedican en todo el mundo a atender a los enfermos de sida son católicas.