Jueves, 18 de septiembre de 2008

El aciclovir, un medicamento antiviral empleado con éxito desde hace años para el tratamiento del herpes simple, ha mostrado que es efectivo para suprimir la acción del VIH-1 en tejidos que presentan infección por herpes. Una de las peculiaridades del hallazgo es que para que la sustancia sea eficaz es necesario que exista coinfección. En cualquier caso, se abren nuevas expectativas en el desarrollo de terapias que actúen contra el VIH-1.

Un equipo estadounidense ha descubierto que el fármaco aciclovir, utilizado con éxito para tratar las lesiones del herpes oral y genital, puede también suprimir el VIH-1 en tejidos infectados por herpesvirus. La repercusión más destacada es que a partir de ahora podría ensayarse un nuevo tipo de anti-VIH basado en el aciclovir.

En la elaboración del estudio, cuyos datos publica hoy la edición electrónica de Cell Host & Microbe, han participado especialistas del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, del Centro Médico de Veteranos de la Universidad de Emory, en Atlanta (Estados Unidos), así como de las universidades de McGill, en Montreal, de Lovaina, en Bélgica, y Cardiff, en Gran Bretaña.

Proceso de fosforilación
El virus del herpes simple 2 (VHS-2), principal responsable del herpes genital, está frecuentemente asociado al VIH-1 y su presencia se ha relacionado con un incremento en la transmisión del VIH-1, así como con un empeoramiento clínico en coinfectados por ambos virus. Se sabía que el aciclovir podía suprimir el VIH-1 en coinfectados, pero se pensaba que el efecto era un resultado indirecto debido a que el aciclovir suprimía la inflamación causada por el herpes. Sin embargo, el nuevo estudio ratifica el efecto directo del fármaco sobre el VIH-1 en tejidos coinfectados por herpesvirus.

Pero también "se ha comprobado que el medicamento no es efectivo para la eliminación del VIH-1 en tejidos no infectados por algún tipo de herpesvirus", ha señalado Raymond Schinazi, de la Universidad de Emory. El aciclovir, según los autores, activa un proceso de fosforilación en el cual ciertas enzimas virales se añaden a un grupo químico que contiene fosfóro. Esta activación es la que otorga
efectividad en la supresión del herpesvirus.

(Cell Host & Microbe 4,260-270.2008).

No al sida

Tags: sida, vhi

Publicado por C.I.A.S @ 12:23  | Investigaci?n Sida
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Los individuos con alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) tienen mayor riesgo de infectarse con el VIH si se exponen al virus a través del contacto sexual.

Aunque se han propuesto varias explicaciones, hasta ahora no estaba claro por qué y cómo este efecto de las enfermedades de transmisión sexual. Ahora, el equipo que dirige Teunis Geijtenbeek, del Centro Médico de la Universidad Libre de Amsterdam, en Holanda, ha descrito una manera por la que las enfermedades de transmisión sexual pueden aumentar la adquisición de la infección por VIH-1 en modelo de explante cutáneo humano ex vivo y esperan que sea susceptible a la modulación terapéutica para prevenir la transmisión del VIH. Los resultados de su estudio se publican en el último número de Journal of Clinical Investigation.

En dicho modelo, aunque las células inmunes inmaduras (células de Langerhans) capturaron el VIH, no transmitieron de forma eficiente el virus a las células T, algo esencial para el desarrollo de la enfermedad. En contraste, se observó una transmisión eficiente del virus si las células de Langerhans eran activadas por estímulos inflamatorios.

Teniendo en cuenta que los agentes infecciosos que causan las enfermedades de transmisión sexual provocan el mismo estímulo inflamatorio en los explantes vaginales y dérmicos, los autores sugieren que en presencia de dichos agentes las células de Langerhans podrían activarse y, de ese modo, aumentar el riesgo individual de resultar infectado por el VIH. Además, los datos de esta investigación sugieren que las terapias antiinflamatorias podrían proporcionar una nueva vía para prevenir la transmisión del VIH.


No al sida

Tags: ETS, ITS, Sida

Publicado por C.I.A.S @ 12:19  | Investigaci?n Sida
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En el estado australiano de Victoria la legalización de la prostitución sólo ha favorecido su crecimiento. Cuando a la esclavitud o a la droga se les da aire...


En el debate sobre el tratamiento legal de la prostitución no hay acuerdo ni en las filas feministas. Unas defienden que la prostitución es siempre un comercio degradante que hay que perseguir. Otras sostienen que la legalización erradicaría los principales males de la prostitución y garantizaría los derechos de las “trabajadoras del sexo”. Más allá de los argumentos enfrentados, la experiencia ofrece sus propias lecciones. El estado australiano de Victoria legalizó la prostitución en 1984. Con la perspectiva de más de veinte años, la profesora Mary Lucille Sullivan ha examinado las consecuencias en un documentado libro, Making Sex Work (1).


Su análisis le lleva a concluir que la legalización ha sido un fiasco: la prostitución no ha disminuido sino que se ha convertido en un floreciente negocio; más mujeres se han visto involucradas en él, también menores de edad, y pocas lo han abandonado voluntariamente.


Sullivan, una profesora universitaria feminista, recuerda que en los años ochenta el feminismo abandonó la idea de que la prostitución era en sí misma una violencia contra la mujer, y empezó a explicar los abusos en términos postmodernos. Las feministas decían que considerar la prostitución como una actividad sexual desviada era lo que había creado un marco legal y social que negaba a las prostitutas sus derechos humanos. Si se quitaba ese marco legal y ese estigma social, las mujeres de la industria del sexo podrían gozar de los derechos de cualquier trabajadora. Para protegerlas, había que defender sus derechos y presentarlas como una minoría sexual perseguida.


El Colectivo de Prostitutas de Victoria (PCV) hizo suya esta estrategia. Defendía que la legalización minimizaría los riesgos para las prostitutas, al favorecer un mejor acceso a la atención sanitaria, un ambiente de trabajo más seguro y la creación de programas de ayuda para las mujeres que quisieran dejar la prostitución.

También hicieron frente común con el movimiento gay, unidos por el objetivo común de defensa frente al sida. Además, para ganar legitimidad ante el Estado, adoptó la línea de que su papel era promover los derechos sexuales de las prostitutas y favorecer las medidas de salud en la industria del sexo.


Feministas de entonces defendían que la explotación de mujeres por la prostitución desaparecería cuando la sociedad viera la industria del sexo como cualquier otra. Y los abusos que pudieran darse deberían ser tratados como una infracción de los derechos de las trabajadoras.


Pero los resultados han sido muy distintos. El detallado estudio de Sullivan muestra que en el estado de Victoria de 1984 a 2004 los “proveedores de servicios sexuales” han pasado de 40 a 184, y la prostitución ilegal se estima como un mínimo en cuatro veces más que en los otros estados que penalizan la prostitución. Para responder a la creciente demanda, más mujeres se han visto involucradas en la prostitución. Los proveedores de servicios sexuales han aumentado sus beneficios. Y también el estado se ha aprovechado de la expansión de la industria del sexo, por los ingresos por licencias e impuestos, así como por el aumento del turismo sexual.


En teoría, el dinero ingresado por el estado debería haber servido para financiar programas dirigidos a las prostitutas que desearan abandonar el sector, pero esos programas nunca se crearon.

Frente a las teorías de esas otras feministas, Sullivan prefiere explicar el fenómeno de la prostitución con las herramientas intelectuales del feminismo radical, caracterizándolo como una forma de violencia patriarcal al servicio de los negocios y de la clientela masculina.


Sin embargo, algún comentarista del libro ha hecho notar que el Prostitution Control Board de Victoria estaba dominado por “madams”. En cuanto a las mujeres reclutadas para la prostitución, no eran pobres chicas que no tenían otro recurso, sino chicas a las que se presentaba el trabajo como un medio de ser “mujeres de negocios” y de prosperar en la vida.

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(1) Making Sex Work. A Failed Experiment with Legalised Prostitution. Spinifex Press. Melbourne (2008). 235 págs.



No al sida

Tags: prostitución

Publicado por C.I.A.S @ 12:17  | Prostituci?n
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