El selenio es un
micronutriente que el organismo necesita para mantener un metabolismo
normal. A diferencia de otros nutrientes que se enlazan con otras
proteínas modulando su actividad, el selenio se incorpora a las
proteínas en una forma de un aminoácido denominado selenocisteína. Las
proteínas resultantes (selenoproteínas) son muy importantes para
reducir el estrés causado por las infecciones disminuyendo su
dispersión.
Una vez que una persona se infecta, el virus
degrada las selenoproteínas rápidamente para replicarse de manera más
eficiente. Aún no está claro cómo los virus pueden ser capaces de
silenciar estas proteínas, pero el equipo de Prabhu cree que el estrés
inflingido a la célula por la multiplicación rápida del virus en su
interior produce una proteína clave denominada Tat que es la culpable
de este hecho.
Tat es una de las 14 proteínas que produce el VIH durante el primer estadio de la infección. El trabajo de estas proteínas es disparar la expresión de otros muchos genes que el virus necesita para sobrevivir, por lo tanto tiene un papel fundamental en la supervivencia del virus en el organismo.
“Desde que sabemos que el VIH tiene como diana las selenoproteínas, creemos que el camino lógico para combatirlo es incrementar su expresión en el organismo”, afirma Prabhu, quien ha publicado las conclusiones de su estudio en Journal of Biological Chemistry.
Los investigadores han aislado células sanguíneas de voluntarios sanos que no eran portadores de VIH y han infectado sus células. Luego han añadido pequeñas cantidades de selenio en el cultivo y han visto los efectos sobre la replicación viral. Se ha comprobado que la adición de selenio reduce en una décima parte la replicación viral en comparación con los cultivos usados como control.
No al sida
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