The New England Journal of Medicine
publica hoy un artículo sobre el seguimiento a largo plazo de un
enfermo con virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que recibió un
trasplante de células madre con una mutación concreta del gen CCR5.
Redacción 13/02/2009
Los
médicos que han logrado erradicar el virus del sida con un trasplante
de médula ósea, al menos en un paciente y durante dos años, publicaron
ayer su experiencia en la revista The New England Journal of Medicine.
El enfermo, un varón blanco de 40 años diagnosticado con la infección
por el VIH-1 desde hacía diez años, había desarrollado una leucemia
mieloide aguda. El paciente llevaba cuatro años con tratamiento
antirretroviral y en el momento en que se le detectó la leucemia
presentaba un nivel de CD4+ de 415, sin ARN del VIH detectable.
El
hematólogo que llevó el caso, Gero Hütter, del Hospital Universitario
Charité, de Berlín, recurrió primero a la quimioterapia para la
leucemia, pero al cabo de tres ciclos de tratamiento se hizo patente la
necesidad de un trasplante de médula ósea.
Hütter decidió
entonces escoger células madre hematopoyéticas de un donante con la
mutación delta32 en el gen CCR5, conocida por conferir resistencia a la
infección por el VIH y favorecer una progresión más lenta hacia el
sida. Entre el 1 y el 3 por ciento de la población caucásica es
portadora de esa mutación delta32 en el gen CCR5.
El donante
escogido, además de ser histocompatible, era homocigoto para el alelo
delta32-CCR5. El paciente continuó con la terapia antirretroviral hasta
el día previo al trasplante de médula, momento en que se suspendió la
terapia con la idea de retomarla tras el injerto; sin embargo, no fue
necesario: el sujeto se mantenía sin rastro del virus del sida 20 meses
después del trasplante y sin haber recurrido el tratamiento
antirretroviral.
Vía CCR5
Los médicos
destacan que el caso constituye una prueba de la importancia de la vía
del gen CCR5 en la infección del VIH. Para entrar en las células, el
VIH-1 depende tanto de la presencia de CD4 como de un correceptor, en
especial del CCR5. Al bloquear ese receptor, bien a través de su
inhibición o alterando un gen, se confiere una protección frente al
virus.
Según exponen los médicos en la discusión del caso, "ya
ha habido varios intentos por controlar la infección del VIH-1 a través
del trasplante de células hematopoyéticas sin tener en cuenta si el
donante presentaba la mutación delta32-CCR5, pero ninguno ha tenido
éxito. En nuestro paciente, el trasplante condujo a un quimerismo
completo y el genotipo de los monocitos de sangre periférica del
paciente pasó de heterocigoto a homocitogo en relación con el alelo
delta32-CCR5". Los científicos concluyen diciendo que veinte meses
después el virus del VIH-1 no se detectó en sangre periférica, médula
ósea, ni mucosa rectal. "Dado que la carga viral continúa indetectable,
el paciente no necesita terapia antirretroviral. Nuestro hallazgo
subraya la importancia del receptor CCR5 en la infección por el VIH-1 y
en la progresión a la enfermedad, y sustenta la necesidad de realizar
más investigaciones que tengan esta vía como objetivo terapéutico".
En
este punto coincide Jay A. Levy, de la Universidad de California en San
Francisco. En el editorial titulado No una cura del VIH, sino un
estímulo hacia nuevas direcciones, Levy considera que calificar al
paciente de curado es una conclusión prematura, pero, en cambio, su
caso alienta a investigar en terapias génicas y en tratamientos que
actúen sobre el CCR5, como el reciente maraviroc.
No al sidaTags: investigación, tratamiento, curación del sida, vhi sida