Iniciar
antes el tratamiento, aprovechando la optimización de los
antirretrovirales, cuya administración es ahora más cómoda y mejor
tolerada, prolonga la supervivencia de los pacientes VIH+. Ésta ha sido
una de las principales conclusiones alcanzadas en la última Conferencia
sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2009), celebrada en
Montreal (Canadá).
Antonio Antela, del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, y
uno de los especialistas españoles que han participado en la
conferencia, ha aludido a los datos ofrecidos por las grandes cohortes
de pacientes de los estudios NA-Accord
(9.000 sujetos) y ART Cohort Collaboration (21.000), donde se
demostraban las ventajas en cuanto a la supervivencia de iniciar el
tratamiento antirretroviral (TAR) en pacientes que tuviesen menos de
350 y 500 CD4, respectivamente.
"Estos datos, unidos a otros
expuestos en la reunión que indican que el virus del sida está
implicado directamente en la enfermedad renal asociada a la infección
por el VIH, en el riesgo cardiovascular y en una mayor resistencia
insulínica, sugieren que el virus en sí mismo produce daño mucho antes
de lo que pensábamos; todo ello justifica instaurar el tratamiento de
forma más precoz. Y para ello, por supuesto, es preciso mejorar el
diagnóstico de la infección, con el fin de controlar la epidemia y de
conseguir un mejor resultado terapéutico".
En cuanto al tratamiento de inicio, en la reunión CROI 2009 se han presentado resultados extraídos a 96 semanas del ensayo Artemis,
que comparaba en pacientes sin tratamiento previo un régimen donde el
tercer fármaco es darunavir potenciado con ritonavir y administrado una
vez al día, con lopinavir/ritonavir, en dos dosis diarias; darunavir no
indicó inferioridad, lo que le avala como uno de los inhibidores de la
proteasa de primera elección, como de hecho ha confirmado la EMEA en
una reciente aprobación de indicación. Asimismo, el estudio Starmrk ha
revelado que raltegravir no es menos eficaz que efavirenz a 48 semanas,
lo que lo equipara con uno de los fármacos que se consideran patrón de oro
en el inicio del TAR. Antela también ha aludido a los trabajos que
definitivamente descartan la idoneidad de utilizar interleucina 2
asociada al TAR.
De los estudios sobre sustitución de fármacos,
la lección dejada en la reunión es, a juicio de Antela, que "no hay que
descartar la estrategia de simplificación con raltegravir, pero
teniendo en cuenta que el fármaco se encuentre bien arropado por un
número importante de fármacos activos". Por su parte, Juan Antonio
Pineda, del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla, y otro de los
participantes en la reunión, ha destacado entre las novedades aportadas
por los estudios sobre efectos adversos que se confirma la toxicidad
cardiovascular de abacavir y que "no todos los inhibidores de la
proteasa son iguales en cuanto a riesgo cardiovascular, pues parece que
lopinavir/ritonavir y fosamprenavir se asocian con más riesgo que el
resto de los inhibidores de la proteasa".
Los dos especialistas
han coincidido en destacar dentro de las novedades expuestas la
presentación de dos potenciadores de los antirretrovirales, GS 9350 y
SPI 452. Ambos inhiben el sistema citocromo p450. El GS 9350 tiene
además la ventaja de que no produce efectos adversos
gastrointestinales, y no precisa almacenarse en el frigorífico.
Asimismo, la compañía que lo desarrolla, Gilead, estudia la posibilidad
de administrarlo en un sólo comprimido en dosis fijas junto a otros
tres fármacos antirretrovirales.
Pineda también ha aludido a un
estudio, coordinado por el Hospital de Valme, en el que han participado
varios hospitales andaluces que demuestra que utilizando el Fibroscan se
puede evitar la endoscopia para determinar la presencia de varices
esofágicas en una cuarta y hasta tercera parte de los enfermos
coinfectados y con cirrosis. Pineda también ha hecho mención de un
trabajo que indica que el antidiabético rosiglitazona mejora la
lipoatrofia de las extremidades de los pacientes tratados.