Martes, 24 de marzo de 2009

«La permisividad por evitar pequeños conflictos hoy conduce a problemas dramáticos mañana»

En sus más de 20 años de trabajo a pie de campo, José Luis Rabadán atesora cientos de experiencias y un conocimiento exhaustivo del contexto de los consumidores de drogas y su entorno familiar. El presidente de la Asociación Riojana de Ayuda al Drogadicto (ARAD) recopila, con el apoyo de Caja Laboral, todo ese bagaje en un manual centrado en la cocaína y su relación con la juventud.
- ¿Qué distingue el tratamiento de la cocaína respecto a otras drogas?
- La principal diferencia es el grado de percepción del riesgo. Un ejemplo muy simple: en las películas americanas nadie fuma, pero no es raro que alguien aparezca metiéndose una raya de coca. En el imaginario social del consumidor sigue prevaleciendo la imagen de esta droga asociada a valores como el triunfo, la desinhibición, el bienestar... Todo ello hace que la información en la que trabajamos los especialistas no esté llegando con la intensidad necesaria al receptor, y esa es una condición necesaria, aunque no suficiente, para cambiar actitudes.
- ¿Cuál es la realidad de los efectos de la cocaína?
-Está científicamente demostrada su capacidad de desencadenar infartos de miocardio, hemorragias cerebrales, anginas de pecho... Y con el agravante de que todo ello puede generarse con un único consumo. La adicción a la cocaína no es un vicio sino una enfermedad, y como tal precisa un tratamiento psicológico y farmacológico a largo plazo.
- El consumidor habitual suele rechazar ese peligro.
- A diferencia de la heroína, la cocaína tarda más tiempo en hacer adicta a una persona. Hay un periodo de silencio clínico de 5 ó 6 años, pero lo cierto es que una vez que ha caído en la adicción, su 'enganche' es mucho más compulsivo. Puedo dar fe de que llegado a ese punto, la coca es capaz de destrozar familias, arruinar empresas y quebrar muchas vidas.
- ¿Por qué el libro va especialmente dirigido a los padres?
- Porque es un vector clave. Contra las drogas se actúa desde diferentes frentes como los medios de comunicación, la administración o los profesionales psicosanitarios. Todos tienen un papel que desarrollar, pero el más directo y cercano es la familia para, como hemos demostrado en programas como la Escuela de Padres, desmontar esa actitud del 'todo vale' y dejar claro que la permisividad para evitar pequeños conflictos domésticos hoy puede llevar mañana a problemas dramáticos.
- ¿Quién tiene la culpa de que un chaval empiece a consumir: sus padres o él mismo?
- En cuestión de drogas no cabe hablar en esos términos; nadie es culpable y todos son víctimas. La drogodependencia se inscribe en un triángulo formado por la propia droga, que siempre está ahí, y otros dos en los que se puede intervenir como son el entorno y la propia personalidad del consumidor. Tarde o temprano todas las personas se enfrentan a la posibilidad de consumir estas sustancias, y será la interacción de todos esos factores lo que determinará la postura de cada uno.

Publicado en La Rioja



No al sida

Tags: Luis Rabadán, ARAD, cocaina, libro

Publicado por C.I.A.S @ 9:25  | Sin drogas
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