«La permisividad por evitar pequeños conflictos hoy conduce a problemas dramáticos mañana»
LA OBRA
En sus más de 20 años de trabajo a pie de campo, José
Luis Rabadán atesora cientos de experiencias y un conocimiento
exhaustivo del contexto de los consumidores de drogas y su entorno
familiar. El presidente de la Asociación Riojana de Ayuda al Drogadicto
(ARAD) recopila, con el apoyo de Caja Laboral, todo ese bagaje en un
manual centrado en la cocaína y su relación con la juventud.
- La principal diferencia es el grado de percepción del
riesgo. Un ejemplo muy simple: en las películas americanas nadie fuma,
pero no es raro que alguien aparezca metiéndose una raya de coca. En el
imaginario social del consumidor sigue prevaleciendo la imagen de esta
droga asociada a valores como el triunfo, la desinhibición, el
bienestar... Todo ello hace que la información en la que trabajamos los
especialistas no esté llegando con la intensidad necesaria al receptor,
y esa es una condición necesaria, aunque no suficiente, para cambiar
actitudes.
-Está científicamente demostrada su capacidad de
desencadenar infartos de miocardio, hemorragias cerebrales, anginas de
pecho... Y con el agravante de que todo ello puede generarse con un
único consumo. La adicción a la cocaína no es un vicio sino una
enfermedad, y como tal precisa un tratamiento psicológico y
farmacológico a largo plazo.
- A diferencia de la heroína, la cocaína tarda más
tiempo en hacer adicta a una persona. Hay un periodo de silencio
clínico de 5 ó 6 años, pero lo cierto es que una vez que ha caído en la
adicción, su 'enganche' es mucho más compulsivo. Puedo dar fe de que
llegado a ese punto, la coca es capaz de destrozar familias, arruinar
empresas y quebrar muchas vidas.
- Porque es un vector clave. Contra las drogas se actúa
desde diferentes frentes como los medios de comunicación, la
administración o los profesionales psicosanitarios. Todos tienen un
papel que desarrollar, pero el más directo y cercano es la familia
para, como hemos demostrado en programas como la Escuela de Padres,
desmontar esa actitud del 'todo vale' y dejar claro que la permisividad
para evitar pequeños conflictos domésticos hoy puede llevar mañana a
problemas dramáticos.
- En cuestión de drogas no cabe hablar en esos términos;
nadie es culpable y todos son víctimas. La drogodependencia se inscribe
en un triángulo formado por la propia droga, que siempre está ahí, y
otros dos en los que se puede intervenir como son el entorno y la
propia personalidad del consumidor. Tarde o temprano todas las personas
se enfrentan a la posibilidad de consumir estas sustancias, y será la
interacción de todos esos factores lo que determinará la postura de
cada uno.

