Jueves, 19 de enero de 2017

Un anticuerpo de especificidad dual impulsa a las células T CD8 para que destruyan los virus del sida latentes.

Un anticuerpo biespecífico podría sumarse a los tratamientos contra el VIH, dentro de la llamada estrategia del "sacudir y matar" (shock and kill), que, en esencia, consiste en sacar a la luz a los virus escondidos en el organismo para acabar con ellos.

La capacidad del virus del sida para ocultarse en las células T CD4, que se encuentran en los folículos de los ganglios linfáticos -donde se alberga el arsenal de las células inmunitarias defensoras del organismo-, constituye un obstáculo importante en la consecución de una cura para el VIH.

Un equipo multicéntrico internacional de científicos publica esta semana en Science Translational Medicine un estudio en el que muestran cómo el empleo de anticuerpos biespecíficos puede ayudar al sistema inmune a destruir los virus latentes en el organismo. Constantinos Petrovas, del Laboratorio de Inmunología en el Centro de Investigación en Vacunas del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, en Bethesda, es el primer firmante de este trabajo, en el que también ha colaborado Fernando Docobo, del Laboratorio de Inmunovirología del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS) en el Hospital Universitario Virgen del Rocío.

Estos científicos encontraron que una población de linfocitos T CD8, un tipo de células asesinas o K que residen también en los ganglios linfáticos, podrían espolearse para eliminar el reservorio viral.

Ya se ha intentado utilizar vacunas terapéuticas e inhibidores del punto de control (checkpoint) para fomentar en las células T CD8 su capacidad de acabar con los virus, pero estas opciones no resultan eficaces si no alcanzan a los reservorios donde el VIH sigue replicándose.

En muestras de ganglios linfáticos y amígdalas humanas infectadas por el VIH y cultivadas in vitro, los investigadores comprobaron que las células T CD8 lograban infiltrar los folículos, pero no eliminar el virus. En cambio, cuando cultivaron estos linfocitos con un anticuerpo de especificidad dual, diseñado tanto para dirigirse a un amplio espectro de virus como para desencadenar la acción de las células T CD8, se lograba acabar con los linfocitos T CD4 infectados; esto se constató incluso en tejidos de individuos que habían recibido tratamiento antirretroviral a largo plazo.

Los autores sugieren que un estudio más exhaustivo de las células T CD8 durante las diferentes etapas de la infección por el VIH podría aportar más datos sobre cómo potenciar su actividad. Además, los anticuerpos biespecíficos podrían formar parte del tratamiento en aquellos enfermos que llevan un tiempo muy prolongado con la terapia antirretroviral.

 Diario Médico

No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 20:22  | Investigaci?n Sida
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