Lunes, 06 de febrero de 2006

Durante los siglos pasados, los nativos de Nueva Guinea sufr?an una rara enfermedad, el kuru, con s?ntomas similares a los de las "vacas locas". Los m?dicos del primer mundo descubrieron que su causa era el canibalismo, es decir, que los pobres ind?genas se com?an las entra?as de sus enemigos, crudas, o mal cocinadas. Exist?an dos posibles soluciones: la primera -l?gica- abandonar aquella pr?ctica macabra cambiando de h?bitos y la segunda -inmoral- seguir con el canibalismo pero cocinando la carne humana en una "olla expr?s". Todo el mundo adopt? la primera y el kuru desapareci? de la isla.

Hoy sufrimos otra enfermedad vinculada a una conducta an?mala: que el sida que se transmite debido a la promiscuidad homo y heterosexual. Las soluciones son parecidas a las del kuru: la primera, abstinencia fuera del matrimonio y fidelidad dentro de ?l, y la segunda, aislar t?cnicamente, mediante el preservativo, a los individuos que van a practicar el sexo promiscuo. Muchos prefieren la primera soluci?n, es decir, cumplir la ley natural que prescribe que las relaciones sexuales, siempre dentro del matrimonio, deben estar abiertas a la transmisi?n de la vida. Otros adoptar la segunda.

Lo que resulta incomprensible es que los del segundo grupo critiquen y censuren a los del primero, amenaz?ndoles incluso con recurrir a los jueces, con la acusaci?n de que, al descartar el preservativo, lo que pretenden es facilitar la difusi?n de esa penosa enfermedad. ?Qu? pensar?amos de los can?bales de Nueva Guinea si persiguiesen judicialmente a los que han elegido no serlo? ?Acaso no merecen todo el respeto a las personas que adoptan una postura tan noble, elegante y sobria frente a la propagaci?n del sida?

Jos? Mar?a Macarulla

Catedr?tico de Bioqu?mica y Biolog?a Molecular

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Publicado por C.I.A.S @ 17:01  | Sin sida
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