Martes, 07 de febrero de 2006



Carmen Dom?nguez H., Profesora de Derecho Civil de la Facultad de Derecho UC de Chile analiza las campa?as sobre el sida impuestas en Chile


Posteado por El Mercurio a las Octubre 30, 2005 06:45 AM


La campa?a p?blica de prevenci?n del sida que hoy nos invade en Chile amerita varias reflexiones. Una primera, que resumir?a en la mirada de gran desconcierto que invade a alguien como yo, que asist? hace m?s de 11 a?os a la Conferencia Mundial de Sida en Jap?n. Su exclusivo acento en el preservativo revela de un modo brutal lo poco y nada que se ha avanzado en la prevenci?n de esa pandemia. Ya en ese entonces, cuando fue ese encuentro mundial, se promov?a casi exclusivamente al cond?n como m?todo de prevenci?n en Europa y, como es sabido, el contagio de sida no ha retrocedido all? a los niveles esperados. Sorprende entonces que esta realidad no genere en nuestras autoridades propuestas m?s originales, en especial cuando existe contundente experiencia extranjera de la cual tomar nota.



A lo anterior se agrega la dram?tica lecci?n que puedo transmitir despu?s de haber tenido la experiencia directa de haber asistido a una joven mujer que se hab?a quedado embarazada y contagiado de VIH. Ella, pese a haber tomado la precauci?n de haber utilizado preservativo durante sus relaciones, me ense?? de manera elocuente la seriedad del tema m?s all? de toda argumentaci?n te?rica. Esta mujer que hab?a confiado plenamente en la campa?a del ?p?ntelo-p?nselo? ?como se le denomin? en Espa?a y que es pr?cticamente id?ntica a la que motiva estas l?neas? reclamaba, con impotencia, c?mo el gobierno no hab?a advertido que el cond?n no eliminaba el riesgo del contagio. No olvidar? nunca su queja y su dolor, pues pocas veces he experimentado esa sensaci?n de no tener nada m?s que ofrecer que mi consuelo. Aprend?, mediante un m?todo que habr?a preferido no conocer, los contornos de una campa?a enfocada exclusivamente en el preservativo y tambi?n tom? lecci?n acerca de lo que nunca debe esconderse en ella.



Por ?ltimo, la campa?a y el tono del debate que ella ha generado fuerza a preguntarse si acciones como ?stas nos conducen a alg?n destino sensato. Los debates en temas p?blicos no pueden constituirse en meros torneos de inteligencia o destreza ret?rica, ni tampoco en lugares para la descalificaci?n del oponente a como d? lugar. Por el contrario, ellos deben estar guiados por la b?squeda de la verdad ?de esa que todos queremos descubrir? porque nos hace mejores personas. As?, en vez de descartar de entrada la argumentaci?n contraria porque viene de determinado bando o sector, por prejuicios o porque nos parece ubicado en las ant?podas de nuestra visi?n de vida, ?no debi?ramos preguntarnos m?s bien cu?l es la dosis de cordura que ella contiene? ?No ser?a m?s enriquecedor preguntarnos si la promoci?n de un m?todo de prevenci?n de una enfermedad sexual por grave que sea puede hacerse de modo independiente del contexto que le rodea: persona, sexualidad, afectividad, familia? ?Puede una campa?a dirigida, en parte importante a los adolescentes, centrarse exclusivamente en los aspectos l?dicos de la actividad sexual, banaliz?ndola, sin hacer referencia alguna a la posible relevancia que ella tendr? en sus vidas afectivas futuras, en la construcci?n de v?nculos afectivos estables y comprometidos?



En s?ntesis, ser?a deseable que dej?ramos de buscar intenciones ocultas, como se ha sugerido en algunas columnas, en las opiniones discrepantes y asumi?ramos la discusi?n del tema de la afectividad y sus consecuencias con la seriedad que ameritan, con la visi?n de quien no quiere para los dem?s lo que no desea para s?.



Acoger esa mirada m?s amplia del problema significa asumir que no somos simples ecos de nuestros instintos, que somos seres dotados de raz?n y que, como tales, queremos que antes de tomar decisiones trascendentes, al menos se nos hayan planteado sus posibles consecuencias negativas o positivas. Y, m?s a?n, cuando ello se ha hecho, como en esta campa?a, con fondos p?blicos sacados de nuestros impuestos. La rectificaci?n de la campa?a oficial en torno a los l?mites del preservativo se impone entonces por respeto m?nimo a esa dignidad y a la verdad que todos buscamos.

No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 15:07
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