Martes, 07 de febrero de 2006




An?lisis de las campa?as del ?sexo seguro? realizado por Antonio Orozco y Gonzalo Herranz, con perpectivas filos?ficas y cient?ficas.



Afortunadamente el sexo no es un tab?. Pero en estos tiempos se ha convertido en algo no menos grave, en un fetiche, en una especie de divinidad adorada, temida, mimada y usada obsesivamente como signo de autoafirmaci?n y realizaci?n.

Por Antonio Orozco

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CANJE DE TABU SUPUESTO POR FETICHE AUTENTICO

Afortunadamente el sexo no es un tab?, cosa que no se pueda mentar o se deba silenciar. Pero -como escribe Claudio Sorgi- en estos tiempos se ha convertido en algo no menos grave, "en un fetiche, en una especie de divinidad adorada, temida, mimada y usada obsesivamente como signo de autoafirmaci?n y realizaci?n". Asistimos a una evidente inflaci?n de sexo. El tema invade las conversaciones de caf?, las pantallas grandes o peque?as, las revistas, prensa y radio, la publicidad privada y la publicidad oficial. Se dir?a que acontece una especie de obsesi?n universal por el sexo. Aunque habr?a que matizar. La obsesi?n no es por los valores que contiene el sexo en s?, sino por el placer genital que ciertos consabidos usos ofrecen, desconect?ndolos de su natural consecuencia: la fidelidad y la procreaci?n.



EL MATERIALISMO FREUDIANO



Estamos ante una ola de materialismo que reduce hombre a sexo, y sexo a sensualidad saturada. Esa tendencia desorbitada que se acusa siempre en ?pocas decadentes, ha sido nutrida por una pseudociencia que Freud supo popularizar hace medio siglo. Se trata de un m?todo ideado para curar ciertos estados psicopatol?gicos, conocido con el nombre de "psicoan?lisis", impuesto en muchas aulas y centros m?dicos de los ?ltimos tiempos. Tan grande ha sido su ?xito que muchos que nada han le?do de Freud, pero tambi?n numerosos profesionales poco avisados, se escandalizar?an de lo que acabamos de decir. Freud todav?a es, en sectores de escaso nivel cient?fico o cultural, una especie de intocable monstruo sagrado de la psicolog?a experimental. Siendo esto as?, no es extra?o que la inercia mantenga todav?a una gran fuerza y sea conveniente escuchar la voz de los expertos m?s competentes y avanzados en la terap?utica psicopatol?gica.

OPINION DE LOS CIENTIFICOS

Aquilino Polaino Lorente, catedr?tico de Psicopatolog?a, de la madrile?a Universidad Complutense, ha publicado varios trabajos sobre el tema y, recientemente, un art?culo especialmente ilustrativo (), en el que recoge la opini?n de otros cient?ficos, como Sir Peter Medawar, premio Nobel de Medicina y Hans J. Eysenk, profesor de Psicolog?a de la Universidad de Londres. Este ?ltimo ha escrito un fundamentado ensayo que lleva un elocuente t?tulo: "Decadencia y ca?da del imperio freudiano" ().

Despu?s de examinar durante lustros, casos tratados por Freud, Eysenck concluye que "Freud fue, ciertamente, un genio, pero no de la ciencia, sino de la propaganda; no de la prueba rigurosa, sino del arte de persuadir; no del esquema de experimentos, sino del arte literario". Eysenck dice que aunque ?ste parezca un juicio duro, el futuro lo respaldar?.



Por su parte, el doctor Polaino Lorente afirma que aunque los partidarios del psicoan?lisis freudiano consideren a Freud como el liberador de la represi?n sexual del hombre, el hecho es que no s?lo no hizo tal cosa, sino algo bien distinto: intent? comprender la neurosis desde un punto de vista meramente sexual y lo que hizo, en realidad, fue sexualizar la neurosis y, como consecuencia, neurotiz? la sexualidad humana. "No deja de ser curioso -a?ade el profesor de la Complutense- que cuanto mayor es el contacto de un cliente con las interpretaciones psicoanal?ticas -un contacto siempre comprometido, porque exige creer en ellas-, m?s frecuentemente aparecen las neurosis sexuales. ?Puede llamarse a esto liberaci?n sexual? Freud no ha liberado a la humanidad, sino que la ha humillado. Ha pretendido que el hombre no se sienta ya due?o de sus actos. Seg?n Freud, nuestros actos responder?an siempre a una motivaci?n inconsciente, de tal manera que no quedar?a espacio para la libertad: el hombre de la interpretaci?n freudiana no es m?s que un aut?mata instintivo al servicio de la pulsi?n sexual, m?s o menos latente".



?No hay nada de verdad en las teor?as de Freud? "Algo hay", responde el profesor Polaino. Pero a?ade que "en conjunto, son interpretaciones sin apenas valor cient?fico". El premio Nobel de Medicina Sir Peter Medawar, ha calificado al freudismo como "uno de los pasajes m?s tristes y extra?os de la historia del pensamiento del siglo XX". Eysenck a?ade que del psicoan?lisis "s?lo nos queda una interpretaci?n imaginaria de pseudo-acontecimientos, fracasos terap?uticos, teor?as il?gicas e inconsistentes, plagios disimulados de los predecesores, percepciones err?neas de valor no demostrado y un grupo dictatorial e intolerante de seguidores que no insisten en la verdad, sino en la propaganda".

Eysenck denuncia que los dogmas freudianos han logrado minar valores fundamentales para la civilizaci?n, subjetivizar las normas morales y perturbar el sano ejercicio de la sexualidad. Por cierto que se han infiltrado en el pensamiento y la vida del hombre de la calle, no a trav?s de la lectura de las obras de Freud, sino de la muy grande influencia que ?l ha tenido sobre el "establish-ment" literario.

Al margen de toda ciencia-ficci?n, parece literalmente cierto lo que M?ximo ha puesto en el ir?nico epitafio de la vi?eta adjunta.

EL MATERIALISMO OFICIAL



Todas estas cuestiones merecen especial consideraci?n cuando los Ministerios de Sanidad y Consumo y Asuntos Sociales han lanzado una campa?a dirigida a los adolescentes y j?venes, promoviendo el uso generalizado de preservativos. Seg?n afirman, el objetivo es evitar enfermedades de transmisi?n sexual, especialmente el SIDA, y embarazos no deseados, que pudieran derivarse del creciente aumento de relaciones sexuales entre adolescentes y j?venes.


Sin embargo, las motivaciones profundas de la campa?a son muy dudosas, porque resulta incre?ble que los mencionados ministerios carezcan de los datos que proporciona la ciencia actual sobre estas cuestiones. Los responsables de la campa?a parecen anclados en una sexolog?a freudiana, superada ya hace lustros por los mejores psiquiatras y descalificada por los resultados que a la vuelta de 50 a?os est?n a la vista. S?lo podr?a explicarse, a nuestro parecer, por una ideolog?a materialista-mesi?nica subyacente en la mentalidad oficial. Aunque se pretende edulcorar la campa?a con palabras tales como "valor" y "esp?ritu" (aunque tambi?n se emplea un lenguaje que ha podido ser calificado con raz?n de "ordinariez" y "chabacaner?a"), la realidad pr?ctica es que reducen el hombre a pasi?n como han hecho, por ejemplo, Marx, Freud y Sartre -negadores todos ellos de la ?ntima libertad personal, ya obsoletos-, sin posibilidad de mantener el se?or?o propio de la persona sobre los des?rdenes de la sensualidad. Incluso autores m?s razonables, simples agn?sticos como el premio Nobel Albert Camus, han reconocido que los valores objetivos no existen o no encuentran fundamento racional si no es sobre una base trascendente (Dios). Por otra parte es bien elocuente el hecho hist?rico al que estamos asistiendo: los pa?ses del Este europeo que han pasado 70 a?os bajo un materialismo oficial y persecutorio, estallan en manifestaciones de j?bilo tras sacudirse el yugo opresor de los sentimientos religiosos (los m?s profundos del hombre) y suspiran por un renacimiento del cristianismo (por no hablar del fracaso econ?mico)



Pero lo m?s llamativo quiz?, es que los datos acumulados hoy en d?a por los cient?ficos -que conocen o deber?an conocer las autoridades sanitarias- desmienten los fines que se presentan como justificantes de conductas que por lo dem?s, son tenidas por inmorales en las m?s importantes tradiciones ?ticas. Frente a ellas la campa?a representa una verdadera "revoluci?n ?tica" injustificada que no puede traer m?s que un mayor desequilibrio social.



JUZGAR RACIONALMENTE LA CAMPA?A



Aunque ignoramos -no podemos juzgar por tanto- las intenciones ?ntimas de los promotores de la publicidad oficial de los preservativos entre los adolescentes, la campa?a en s?, puede y debe ser juzgada racionalmente. No hace falta, para ello, la fe cat?lica. La Conferencia Episcopal Espa?ola, que tan cautelosa se ha mostrado en los ?ltimos tiempos en sus declaraciones tocantes a la actuaci?n de la Administraci?n p?blica, no ha podido por menos de hablar con claridad: "Creemos tambi?n, que esta campa?a, atenta contra la ley de libertad religiosa: el Estado, en efecto, toma partido contra determinados grupos religiosos" (). Como es l?gico, los argumentos de la Conferencia Episcopal son b?sicamente teol?gicos. Pero es preciso subrayar que la cr?tica a la campa?a cabe hacerla desde presupuestos puramente racionales. Hay argumentos muy claros de ?ndole estrictamente racional que manifiestan la irracionalidad de la acci?n del Gobierno en este punto.



EL DISFRAZ DE LA CAMPA?A




La campa?a oficial se ha pretendido justificar con razones sanitarias: evitar embarazos de adolescentes y el SIDA.



Lo curioso es que se hayan silenciado muchas cosas. Se ha ocultado, por ejemplo, que la promiscuidad sexual que se pretende directa o indirectamente, conducir? a muchos m?s embarazos y enfermos de SIDA que los que acaso evite el uso del preservativo. Se ha ocultado que el preservativo no es una barrera infranqueable para los espermatozoides, ni mucho menos para el virus del SIDA, que es 500 veces m?s peque?o. Se ha ocultado que campa?as semejantes, con los mismos aparentes motivos se realizaron hace ya lustros en otros pa?ses con resultado bien distinto al anunciado por sus promotores ()

Se oculta que el uso de preservativos no es algo trivial, como pueda ser la venta de caramelos a la puerta de un colegio. La indigesti?n por caramelos es f?cil de curar. Pero la virginidad, una vez perdida ya no se recobra. Y si no es en la relaci?n leg?tima seg?n la ley natural dentro del matrimonio, ese acto contrario a la naturaleza personal, tanto de la mujer como del var?n, marca a la persona de un modo profundo. Si se contin?a en la misma l?nea, se entender? muy equivocadamente el matrimonio. La contracepci?n se considerar? como "normal" (a muchos ya les pasa esto, lamentablemente). Reducir?n la sexualidad a genitalidad y la persona a objeto; y el c?nyuge a un ser amable... en la cama: un objeto intercambiable. Se disolver? el sentido de paternidad y de filiaci?n, con lo cual -la experiencia ya es mucha- se disuelve la familia, se instala en la sociedad -sin remedio- el adulterio y la infidelidad como sistema. En fin, la tristeza salta a la vista en los rostros que circulan por las calles de los pa?ses que ya han llegado a esto. ?Y es una experiencia bien comprobada! O sea, que no es un asunto trivial, del que podamos "pasar" nadie, cualesquiera que sean nuestros criterios ?ticos. S?lo una persona fr?vola e ignorante -lo escribo sopesando las palabras- puede considerar trivial la publicidad gubernamental promotora de los preservativos.



"EL TIMO DEL PRESERVATIVO"




El doctor Gonzalo Herranz nos facilita su opini?n, en una entrevista difundida en diversos medios informativos.



- Profesor Herranz, ?c?mo ve usted la actual campa?a oficial sobre los preservativos?

- Esta campa?a se ha mostrado manipuladora y agresiva. Est? induciendo a los adolescentes al permisivismo, los invita a un comportamiento promiscuo. Por no parecer gazmo?o, ha ca?do en lo perverso. Ha hecho creer a muchos ingenuos e ingenuas que el preservativo es el talism?n m?gico del placer y la invulnerabilidad, tan apetecibles para los adolescentes. La campa?a, cuando menos, es irresponsable. Ha desfigurado gravemente el mensaje de los m?ximos expertos en la materia, los centros para el control de enfermedades de Atlanta (EE UU) Ha callado su parte fundamental: que la abstinencia y la relaci?n sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada son las ?nicas estrategias preventivas totalmente eficaces.



- ?Qu? consecuencias de la desinformaci?n producida por la campa?a, prev? usted a corto plazo?

- No me gusta ser profeta de desgracias, pero habr? que echar un vistazo a las estad?sticas de dentro de unos a?os y ver cu?nta gente, que tendr?n entonces 20 y 25 a?os, ser?n seropositivos. Son las v?ctimas de este timo del preservativo. Tenga en cuenta que la tasa de riesgo del preservativo est? entre el 15 y el 20 por ciento. Es decir, fallan en uno de cada cinco o seis contactos sexuales. Mientras el SIDA siga siendo una enfermedad mortal, ?se es un riesgo abrumador.



- Como profesor de Bio?tica, ?puede decirnos qu? criterio ha de presidir el ejercicio profesional del m?dico y del farmac?utico que se ven instados a recetar o vender los preservativos?

- Si un m?dico o un farmac?utico juzgan, basados en datos reales, cient?ficos y fiables, que el preservativo no da protecci?n aceptable frente al virus de inmunodeficiencia humana, no est?n obligados a recomendarlos o a dispensarlos. Su decisi?n es racional y as? deber?n darlo a entender a sus pacientes o clientes.



- ?Y si el Estado no est? dispuesto a aceptar la objeci?n de conciencia de los m?dicos y farmac?uticos que no colaboren en su campa?a y no prescriban o despachen preservativos?

- Esto ser?a, por un lado, una muestra de grave intolerancia, impropia de un estado moderno respetuoso de las libertades individuales. Nuestra constituci?n consagra la intangibilidad de las conciencias. Por otro lado, es la imposici?n violenta de una opini?n moral particular: nadie incluidos los m?dicos o los farmac?uticos, puede ser obligado, en un estado de derecho, a desconectar sus convicciones morales de sus acciones t?cnicas, a llevar una doble moral, a actuar contra conciencia.



LOS DATOS DE J. LEJEUNE



El conocido y prestigioso profesor de La Sorbona, Jerome Lejeune, ha publicado un documentado art?culo fundado en datos estad?sticos inequ?vocos (), de los que se concluye -adem?s de algunos extremos ya se?alados aqu?- que "la campa?a a favor de los preservativos de goma no tiene nada que ver con la naturaleza de la epidemia (del SIDA). Se sabe que el elemento esencial para que haya contagio es la presencia de la sodom?a o por intercambio de jeringuillas, vale decir, por inyecci?n directa del virus o por v?a intravenosa. Lo contrario queda descartado por la ausencia casi absoluta de transmisi?n del virus entre las lesbianas".



(En Espa?a, el 85 por ciento de los enfermos de SIDA son homosexuales o drogadictos. Solamente el 4 por ciento han adquirido el SIDA por transmisi?n heterosexual, y la mayor?a de estos contagios son debidos a la prostituci?n o a las relaciones de las parejas en que uno de los miembros se encuentra en otro grupo de riesgo. En definitiva, el riesgo de contraer el SIDA por transmisi?n heterosexual es pr?cticamente nulo en el caso de las relaciones matrimoniales estables; en cambio las relaciones sexuales irregulares son m?s peligrosas. Y ?stas resultan fomentadas por la difusi?n de los anticonceptivos entre los adolescentes).



El Dr. Leujene dice: "que nuestros lectores y lectoras tengan a bien perdonar la crudeza de los hechos cient?ficos expuestos en este art?culo. El prop?sito es la honestidad, y resulta necesario exponerlos debido a una sociedad que rehusa decir lo que todos los cient?ficos est?n de acuerdo en haber observado". El SIDA -explica Leujene- "es una simple consecuencia del empleo desordenado de la naturaleza: la vagina que est? abierta al exterior para permitir la propagaci?n de la especie (entrada del esperma y, nueve meses m?s tarde, salida del ni?o), ser?a una puerta abierta a todas las infecciones si no estuviera protegida por una mucosa especial que los virus casi no pueden penetrar. Por el contrario, el recto, destinado a asimilar los ?ltimos alimentos ?tiles, contiene vasos linf?ticos extremadamente desarrollados que reabsorben casi todo (incluso los medicamentos y los virus). Esta disposici?n no es normalmente peligrosa porque este conducto no se abre excepto para descargar el contenido del recto sin dejar entrar nada. Por lo tanto, no es en absoluto sorprendente que un uso anti-natural, por inyecci?n dentro del recto o en la circulaci?n venosa, abra la puerta a un virus que, normalmente, no tendr?a casi oportunidad alguna de ?xito"



Leujene termina recordando: "al que viola las leyes naturales, solamente Dios puede perdonarlo verdaderamente; el hombre perdona a veces; la naturaleza no perdona jam?s: ella no es una persona"



LO MAS SEGURO



La Administraci?n p?blica est? cargando pues con una responsabilidad moral de enormes proporciones. ?Se atrever?a a dar cuenta de los resultados de su campa?a actual dentro de 15 o 25 a?os? Hay cosas que no requieren el t?tulo de profeta para ser profetizadas. El cruel resultado de la droga estaba cantado. Y sin embargo, lejos de perseguirse como lo que es, un crimen horrendo, se foment?. Ahora, ?cu?ntas familias padecen una tragedia incomparable y casi siempre irreversible? Las consecuencias disolventes de la neurotizaci?n freudiana de la sexualidad ya est?n m?s que cantadas: est?n a la vista. ?C?mo es posible que los responsables de la salud p?blica y del bienestar social de un pa?s civilizado cierren los ojos a realidad tan palmaria?



Antonio Orozco





(*) En Argentina, la misma campa?a ha fracasado rotundamente. Recientemente se ha difundido (Clar?n 23.10.05) que casi el 90 % de los contagios de SIDA se producen por v?a sexual. Los programas de "salud reproductiva" que llevan adelante esta campa?a de "sexo seguro" basada en el uso de anticonceptivos y preservativos, a pesar que haberse presentado como elemento indispensable para eliminar los embarazos adolescentes y el SIDA, han revelado que producen el efecto inverso: aumentan los embarazos precoces y las enfermedades de transmisi?n sexual, incluido el SIDA.?Qui?n se hace responsable ahora?

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No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 15:25
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