Domingo, 05 de marzo de 2006


Su farmacia est? ubicada en el centro de Madrid, en una zona de oficinas. En ella se encuentra de todo; o mejor, casi de todo, pues por determinaci?n propia all? no se venden preservativos. Y es que, a pesar de ser "normal" que las farmacias dispongan de ellos, el tenerlos supon?a ir contra sus principios.

No cabe duda, hay cosas para las que se nace. Ronaldo para el f?tbol, Mozart para la m?sica, y Lincoln para ser presidente; Jos? Carlos Areses, para farmac?utico.


?l asegura que esta decisi?n le ?ha llevado a pasarlo mal en m?s de una ocasi?n. Pero en general la gente me lo ha admitido, especialmente los clientes habituales. Aquellos que son de paso, se quedan terriblemente sorprendidos cuando les decimos que "no los trabajamos", pero de ah? no suele pasar?. Al relatarme esto, no pude aguantarme la curiosidad de pedirle que me refiriera uno de esos momentos en que la "ha pasado mal". ?l se sonri? y me narr? el siguiente episodio.


En 1992, entre sus clientes habituales se encontraba el Instituto Social de la Marina, que peri?dicamente le hac?a pedidos bastante jugosos. En una ocasi?n recibi? de ?l dos extensas solicitudes, una de medicamentos y otra de de art?culos sanitarios. En esta ?ltima se inclu?a la petici?n de mil cajas grandes de preservativos.


?Cuando lo vi -explica- me qued? de piedra. Lo coment? con mi hijo y con la auxiliar. Ellos, con toda su buena intenci?n, intentaron convencerme de que atendiera el pedido. Era una tonter?a no hacerlo; si yo no se los daba, cualquier otra farmacia lo har?a?.

Y contin?a: ?Me cost? mantener mi determinaci?n de no dispensar preservativos, porque la verdad era mucho dinero lo que me jugaba -m?s de un seis mil euros actuales-, pero con valor sostuve mi postura. Les dije: "Si he optado por no vender preservativos, he de ser coherente, ahora y siempre"?.


La decisi?n de Areses le llev? a perder no s?lo dicho pedido, sino todas las compras que peri?dicamente le hac?a el Instituto. ?Una derrota? Al contrario: ?Como contrapartida el Se?or me dio mucho m?s, porque ?l nos gana siempre en generosidad. No s?lo por lo que nos tiene reservado en la otra vida, sino en ?sta tambi?n. Me dio una gran alegr?a, una paz indescriptible y mucha felicidad; encima, los negocios fueron cada vez mejor?.

Adem?s, el hecho hizo nacer en ?l la inquietud de difundir este esp?ritu, por lo que cre? la Asociaci?n Espa?ola de Farmac?uticos Cat?licos, de la que tambi?n fue presidente.

La coherencia es un valor poderoso. Ella sola le da a la persona un brillo especial, una atracci?n casi irresistible. Pero tiene un precio a veces muy caro: la fidelidad a la palabra dada; mas tambi?n un alt?simo premio: la felicidad. S?, es costoso, es admirable saber "agarrarse", saber ser fiel. Pero esta lucha es la ?nica que asegura nuestra libertad y, por ende, nuestra realizaci?n en plenitud


No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 20:02  | Sin sida
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