S?bado, 18 de marzo de 2006

Destructiva como pocas drogas, est? causando estragos en zonas marginales de la Capital y en el conurbano bonaerense. Testimonio de quienes consumen y trafican esta sustancia



LA NACION

Enfoques
Domingo 19 de febrero de 2006


Patricio no recuerda el d?a ni la hora, ni siquiera si fue por la ma?ana o por la tarde. Estaba en una casilla de tres por tres: cinco chapas oxidadas con algunos agujeros de 9mm. por los que la luz entraba como navajazos. Hab?a otros pibes: seis pibes y dos pibas. Qui?n sabe cu?ntos pacos hab?an fumado. A veces, Patricio miraba por los agujeros; afuera hab?a unas sombras viol?ceas; se mov?an; alguien iba a llegar para matarlo o algo as?.


Eso recuerda. El espacio, los verdugos imaginarios, los gritos... ?Era su padre el que gritaba? ?Estaba ah?? S?, era el padre, Omar. Hab?a llegado corriendo a la villa Mitre, en Berazategui, esa ma?ana o esa tarde.


Esa tarde. S?. Ahora se acuerda: fue a las cinco de la tarde. Patricio hab?a entrado en esa casilla astrosa la noche anterior. Compr? 50 pacos con los 50 pesos que llevaba en la billetera; despu?s cambi? las zapatillas de 120 pesos por 15 pacos; finalmente entreg? la remera. Ahora s?lo vest?a bermudas. Pero ten?a un poco de base. Uno m?s. Fum? el ?ltimo, antes de que el padre lo sacara de ah?. A palazos.


El paco, o pasta base de coca?na, provoca eso: una ansiedad desesperada por consumir m?s. En pocos segundos -entre ocho y cuarenta-, este sulfato de coca?na lleno de solventes t?xicos llega al cerebro. Pero el efecto, estimulante, no dura m?s de cinco minutos. Y los adictos quieren m?s. En pocas semanas se les empiezan a notar las costillas y los ojos se les hunden en unas cuencas grandes y cenicientas. Es como si en lugar de chupar el humo por ese ca?o, el ca?o succionara todo lo que hay entre los huesos y la piel.


Estos adictos ingr?vidos hacen cualquier cosa para conseguir m?s paco: venden lo que encuentren en las casas propias y ajenas. Roban. El Ministro de Seguridad de la provincia, Le?n Arslanian, hab?a dicho que el n?mero de menores que delinquen es cada vez m?s elevado y que la influencia del paco era evidente.


Ana De Imperio, que trabaja con adictos en el Centro Provincial de Atenci?n a las Adicciones (CPA) de Berazategui, coincide en este punto: "Esta droga s? te manda a robar. Y aqu? no hay cargas ideol?gicas. La desesperaci?n es tal que los adictos venden lo que encuentran y cuando no tienen nada para vender, roban". En la Argentina, sobre todo en el conurbano bonaerense, cada vez son m?s los paquistanes, paqueros, fantasmas, muertos vivos: cualquiera de estas denominaciones les cabe a los consumidores de paco. La Segunda Encuesta Nacional a Estudiantes de Ense?anza Media realizada por la Secretar?a de Programaci?n para la Prevenci?n de la Drogadicci?n y Lucha contra el Narcotr?fico (Sedronar) dice que, en el universo de las drogas ilegales, el consumo de pasta base es el que m?s aument? en los ?ltimos cuatro a?os entre los estudiantes secundarios: un 200 %.



El trabajo se hizo en 586 escuelas de todo el pa?s, y el cuestionario fue respondido por 62.700 chicos de 13, 15 y 17 a?os. Estos n?meros proyectan una base de unos 950.000 adolescentes.


La encuesta dice que el 2,5% de los estudiantes prob? pasta base alguna vez en su vida; esto es: 23.750 chicos. Que el 1,4% -13.300- ha consumido en el ?ltimo a?o. Y que en el ?ltimo mes fum? esa droga el 0,9% de los adolescentes contemplados en el trabajo de la Sedronar; son 8550 estudiantes.


Estos van a la escuela. Pero hay otros que no. Seg?n la secretar?a de Prevenci?n y Asistencia de las Adicciones de la provincia, unos 70.000 j?venes de entre 16 y 26 a?os probaron paco en el conurbano bonaerense.

Esas son las cifras oficiales. Abajo est?n las historias de estos sujetos ind?mitos que miran el infierno desde palcos de proscenio, y a veces son ellos los observados por otros sujetos iguales. Dicen que en las fiestas se murieron tres chicos por el paco en Berazategui y otros ocho en Ciudad Oculta.


Lo dicen en el CPA de aquel distrito. All? est? Patricio. Patricio, de 21 a?os, cuenta su historia. Una historia con robos de autos que despu?s vend?a a 400 pesos, noches de locura, un tiro del 38 en la espalda que casi termin? con su vida, un compa?ero preso al que traicion?.


Despu?s empez? con la pasta base. Eso fue hace un a?o y medio. Ahora dice que quiere dejar. No sabe si va a poder. Hace poco tuvo una reca?da. Fue en esa casilla. Ese d?a hab?a fumado con "una pipa hermosa", de aluminio y cobre. Despu?s lleg? el padre.


"Estaba reduro -dice Patricio-. Escuch? la voz de mi viejo y di la ?ltima seca. Mi viejo entra y agarra una pala y me empieza a dar en el espalda. No sent?a nada. Reduro, estaba".


Los de la casilla de chapa, que est? en el fondo del terreno de un transa (traficante), siguieron all?: unos cuerpos amarillos o grises, consagrados a la tarea de chupar por esos ca?os, y entonces conceden el humo caliente que mandan al cerebro las propiedades de un alimento ?nico para sobrevivir.

Transas y fumaderos


En la zona sur del conurbano, casi todos los transas tienen un fumadero en el fondo. LA NACION habl? con mucha gente de El Bajo, en Berazategui. Todos conocen a los transas: El Tabi, El Babi, El Loro, El Gordo, La Caniche, La Pochi, El Pupi, El Peque, El Manga, los hermanos El Pali y El Lucho. El Lucho est? muerto, lo encontraron con la pipa al lado, y El Manga anda por ah?, con una escopeta recortada escondida bajo un sobretodo mugriento. "El Manga est? limado. Se cree que es Steven Seagal", dice un sujeto esmirriado con la mitad de los globos oculares afuera de sus ?rbitas.

El sujeto esmirriado tose y cuenta que los transas "compran la base en la villa Los Alamos, en lo de los peruanos, en lo de La Carmen. Todos saben qui?n es la Carmen". Ac? todos saben quienes son todos.

LA NACION habl? con uno de estos transas: El Peque, que trabajaba con El Lucho, que una vez estuvo dos semanas sin dormir, de tanta pasta base que fum?. El Peque, de 29 a?os, empieza perorando una serie de subterfugios. El paco fue lo peor que le pas?. Fueron las juntas, amigos capciosos, los que lo hicieron caer. Esas cosas.


Despu?s dice la verdad: "Le llegu? a vender a pibitos de 11 a?os. Te sent?s poderoso. Ten?s un arma, fum?s lo mejor, ten?s todas las minas. Se te regalan por un paco. Hay pibitos que te tiran la goma por un paco. A esos los esquivo. Sos poderoso. Llegu? a ganar 130 pesos por d?a. Eso, sin contar lo que fumaba, porque yo fumaba gratis. Te traen de todo: televisores, computadoras, armas... Todo por un par de bases. Sab?s si hubiera ahorrado..."


Ver?nica, de 20 a?os, conoce al Peque. Van al mismo CPA. Seguro que tambi?n conoce a los otros transas, pero baja la mirada y no dice nada al respecto. Dice que fumaba m?s de 100 pacos por d?a. Ten?a los labios partidos. Pesaba 40 kilos. Escup?a pedazos de pulm?n. El humo que aspiraba estaba formado por diminutas part?culas filosas y ardientes que desgarraban los pulmones y despu?s una n?usea extra?a empujaba hacia afuera esos pedazos gris oscuro.


Viv?a en Pl?tanos, Ver?nica, cerca de una villa miseria muy peque?a. En esa villa vive un matrimonio amigo: "Ella est? embarazada de cinco meses y fuma con el nene en la panza. El otro d?a, ?l estaba raspando la pipa. Como no ten?a m?s paco se iba a fumar la cera que queda en la pipa. Te rompe la cabeza. Yo fumaba con ellos".


-?Qu? sent?as?


-No s?. Te salta el coraz?n. O se te para. Sent?s cuando se te para el coraz?n. Te asust?s y pens?s que te vas a morir. A veces fumaba sola y, mientras me miraba en el espejo, todo alrededor de los ojos se pone amarillo y despu?s los ojos brillan. Escuch?s el riudo de las hojas. Te asust?s. Todo te asusta. Menos la gente que fuma.


En septiembre -cuenta Ver?nica-, fue caminando desde Pl?tanos hasta El Bajo. Camin? dos horas. Entr? sola en la villa. Consigui? la droga. Se la vendi? un tipo que parec?a una lagartija. "Fum? en la calle. Hab?a cinco patrulleros. Los polic?as fuman paco. Est?n perdidos. Hab?a un pibe tirado con la boca llena de espuma. Debe haber muerto", dice.

El Peque tambi?n afirma que hay polic?as que fuman paco. Y en el CPA de Berazategui reconocen que algunos uniformados hicieron consultas.


Hay otros polic?as que no consumen pero hacen negocios con los transas. Asuntos Internos inici? esta semana una investigaci?n para determinar si polic?as de Bernal, en Quilmes, y de Dock Sud, en Avellaneda, les cobran a los vendedores para no detenerlos y, en cambio, arrestan a consumidores para que no bajen las estad?sticas. Eso cont? a LA NACION una fuente con acceso a tales investigaciones.

As? es este conurbano que huele a cloaca, basura fermentada y pl?stico quemado. Los l?mites son imprecisos. Las experiencias se confunden. Los quioscos no venden golosinas. El negocio, ahora, son los encendedores. Los paqueros necesitan encendedores. Es legal vender encendedores.


El Sur, dominio del paco


El sur del conurbano: este es el territorio donde el paco est? haciendo m?s estragos, aunque tambi?n est? en la Capital y en otros lugares del Gran Buenos Aires. Sobre todo, en las villas populosas de laberintos inextricables al lado de las autopistas. Lo sostiene el ministro de Salud de la provincia, Claudio Mate. Y suelta esta sentencia: "El que fuma paco, es adicto".


La especialista De Imperio explica: "No hay usador y abusador de paco. Una vez que empezaste, ya est?".

Jorge Franquet, psic?logo del CPA de Berazategui, dice que los adictos llegan a fumar cien pacos en una noche. Los fuman con un ca?ito de metal envuelto en cinta adhesiva, para no quemarse los labios; adentro colocan virulana o alambres de cobre y ceniza, para contener la droga.


Casi todos los que est?n en este CPA son adictos al paco. Las cosas no son muy distintas en Quilmes. All? hay dos villas dominadas por el paco: Los Eucaliptos e Itat?. En estos barrios, el paco se vende a un peso o dos, seg?n la calidad de la droga. Pero los adictos, en verdad, no saben lo que fuman.


En una serie de procedimientos que hizo Direcci?n General de Investigaciones del Tr?fico de Drogas Il?citas de la polic?a bonaerense, comandada por Hugo Sa?l Fern?ndez y Luis Allamprese en las villas Los Alamos, Los Eucaliptos e Itat?, se descubri? que los transas vend?an clorhidrato de coca?na en lugar de sulfato de coca?na: la pasta base.


Gabriel Abboud, del ?rea de lucha contra el narcotr?fico de la Sedronar, dijo: "Esta es una zona gris. El paco es distinto seg?n el lugar en el que se lo compre. Puede haber pasta b?sica o clorhidrato mezclado con solventes o un mix de porquer?a. Ellos consumen algo, pero no saben qu?".

No importa. A este muchacho intoxicado de pelo naranja y dentadura incompleta y llena de sarro que vive en la villa Itat? no le importa qu? es lo que ahora va a fumar. Saca del bolsillo unos peque?os papeles de diario doblados. Los abre. Adentro hay un polvo blanco. No le tiemblan las manos cuando con el ca?ito de metal junta el polvo. Se sienta en un rinc?n oscuro de la casa. Aprieta los maxilares. Mira con rudeza impostada, penosa.


La casa es precaria pero de material. Afuera, una nube gruesa tapa el sol de las cuatro de la tarde, pero no logra neutralizar este calor brumoso de verano. Se oyen voces que provienen de la calle, bueno, de un pasillo de tierra dura; un grupo de ni?as juega a la mancha. A unos cincuenta metros est? la calle Pilcomayo. Hay una rambla con los pastos crecidos y caballos y peque?as monta?as de prol?fica basura recalentada, con un olor filoso que lastima el aire. Dicen que aqu?, en la villa Itat?, viven 50.000 personas.


La llama palpita, le ti?e el rostro anguloso de naranja, sus ojos se clavan en el fuego. Chupa del ca?o. La mirada cruje de terror. Debe pesar una tonelada, ese pensamiento, porque su cuerpo se encoge en ese rinc?n oscuro. "Te persegu?s. Pens?s que te van a matar", dir? m?s tarde.


-?Y entonces por qu? fum?s?


-No s?... Es como un vicio...


No sabe. Tampoco sabe Sara Mar?a Cabral -que tambi?n vive en Itat?- por qu? sus hijos Oscar, de 24 a?os, y Jonathan, de 17, son adictos "a esa gilada". Jonathan es el que m?s fuma. Era un pibe lindo, dice la madre, y ahora est? tan flaco. Es ?se que est? ah? en el tri?ngulo de Bernal, limpiando los parabrisas de los autos. A veces tambi?n roba. A veces no: casi siempre.


Oscar no fuma tanto. Casi no puede caminar. Aspir? pegamento desde los 14 a?os, hasta que las piernas dejaron de funcionarle y lo internaron. Ahora camina con pasos cortos y tr?mulos. "A la droga hay que consumirla, no hay que dejar que te consuma a vos. El paco te saca el hambre. El viernes me fume 30 o 40 pacos. Pero despu?s fumo marihuana, que te da un hambre", dice Oscar.


La madre asiente. Parece tranquila. Es como si asumiera esta derrota como una certeza. Como si detr?s de las cosas claras estuviera, siempre, la tranquilidad. Una vecina, Gladys, cuenta que se separ? de su marido, de 42 a?os, porque fumaba -a?n fuma- 200 pacos por d?a. Tambi?n lo cuenta con una naturalidad atroz.

Ambas saben que ac? a la vuelta venden paco. Esos chicos de m?s all? son paqueros. Ven esa chica, tan delgada, est? perdida. Los tres de gorra que est?n tirando piedras a los caballos tambi?n fuman. Son buenos chicos. Chicos chicos. El rubiecito tiene 13 a?os. La otra noche le rob? a su maestra. La arrastr? por el piso. Al otro d?a le devolvi? la billetera y le dijo: "No, se?o, yo no fui. No sab?s c?mo te quiero".

Por Ramiro Sagasti


Una peligrosa droga de iniciaci?n


El paco, o pasta base de coca?na, se est? conviertiendo en la droga de iniciaci?n de los chicos del conurbano bonaerense. "Consumen hasta chicos de 10, 11, 12 a?os. Antes empezaban con el alcohol, la marihuana, el pegamento. Ahora, con el paco", dijo a LA NACION Ana De Imperio, que trabaja con adictos en el Centro Provincial de Atenci?n a las Adicciones de Berazategui (CPA). Aqu?, el 70% de los j?venes que atienden es por consumo de esa droga, que es coca?na en proceso de elaboraci?n. En lugar de ser clorhidrato es sulfato de coca?na.


Adem?s de los alcaloides, la pasta base tiene solventes, como queros?n o nafta, y ?cidos (benzoico, sulf?rico, clorh?drico), entre otros elementos. Esta mezcla, que a su vez es cortada con otras sustancias, es altamente t?xica.


"Estos qu?micos est?n destruyendo a los adictos. Son como el tolueno del pegamento, como la nafta", indic? Gabriel Abboud, de la Secretar?a de Programaci?n para la Prevenci?n de la Drogadicci?n y Lucha contra el Narcotr?fico (Sedronar).


El paco enseguida da?a el cuerpo de los adictos: el sistema nervioso central, el sistema respiratorio, el sistema card?aco. "A los seis o siete meses, empiezan a pedir auxilio. El da?o es tan elocuente, que vienen m?s r?pido que con otras drogas", dijo a su vez el psic?logo Jorge Franquet.


As? es la llamada droga de los pobres. Pero Franquet hizo una aclaraci?n al respecto: "La gente se confunde. El paco no es una droga barata. Est? bien: cuesta un peso, pero nadie fuma s?lo uno. Fuman, como m?nimo, 30. Algunos, m?s de 100".


El ministro de Salud de la provincia, Claudio Mate, explic? que con esta droga tuvieron que modificar los dispositivos de trabajo. "Hab?amos reducido de ocho a cinco a?os el per?odo en el que el paciente empieza a consumir y pide tratamiento. Pero eso era para drogas tradicionales. Con el paco es distinto. Una persona que hace cinco a?os que consume paco tiene muy bajas posibilidades de recuperaci?n, si llega a cinco a?os".


La devaluaci?n y el paco


Mate agreg? que el fen?meno de consumo de la pasta base emerge en 2002, despu?s de la devaluaci?n. Y consider? que ese fen?meno "se explica m?s desde el lado de la oferta que desde la demanda. Ahora es m?s rentable para los traficantes vender paco en la Argentina y coca?na en Espa?a. Las situaciones sociales en particular no explicar?an por s? solas que se vuelque un mercado hacia el paco".

Los especialistas coinciden en que, desde 2002, el consumo de paco aument?. De acuerdo con las estad?sticas de la Sedronar, en 2002 las fuerzas de seguridad de todo el pa?s secuestraron 76 kilos de pasta base; en 2003, 74; en 2004, 66,5, y en 2005, 103. Vale una aclaraci?n: las mismas estad?sticas dicen que en 2004 se secuestraron unas tres toneladas de clorhidrato de coca?na y en 2005, cinco toneladas. El dato no es menor, ya que hay traficantes que reducen el clorhidrato con solventes y lo hacen pasar por paco..


En los ?ltimos seis meses, s?lo en la Capital, la Polic?a Federal secuestr? 57.182,5 gramos de pasta base; aunque 56.135 gramos fueron incautados en un laboratorio, por lo que los investigadores creen que la droga estaba all? para su procesamiento final; es decir, para obtener clorhidrato de coca?na.


El ministro de Salud revel? que fue la pasta base la que "gener? la discusi?n por la desfederalizaci?n de drogas, por la gravedad y elocuencia del da?o que produce el paco".


Como solicit? el gobernador Felipe Sol? -que el jueves pasado se refiri? al paco para afirmar que "est? matando a una parte de nuestra adolescencia en los lugares m?s humildes porque es una droga muy barata"-, la ley que desfederaliz? el tratamiento penal contra el narcotr?fico est? en vigencia desde el 12 de diciembre ?ltimo. Se iniciaron, desde entonces, 1724 expedientes judiciales por tr?fico de drogas y s?lo el 3% de esas causas es por pasta base, inform? la procuradora General de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Mar?a del Carmen Falbo.


Estos datos no parecen ajustarse a la realidad que se vive en el conurbano bonaerense, donde todos hablan del paco. De acuerdo con un colaborador de la funcionaria, Falbo estima al respecto que no son efectivas las investigaciones para detectar los puntos de comercializaci?n de esta droga.

http://www.lanacion.com.ar

No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 17:05  | Sin drogas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios