Martes, 08 de mayo de 2007



Se publico este brillante art?culo en el peri?dico paname?o, La Prensa. Es un testimonio del trabajo diario de un medico y an?lisis paralelo de la realidad.




Enrique A. Alem?n A.

Fuente: La Prensa (Panam?). 3 de Abril 2007

http://www.prensa.com/hoy/opinion/937617.html



Tengo m?s de 20 a?os trabajando como m?dico ur?logo y, por lo tanto, he tenido la oportunidad de conversar con mucho de mis pacientes, entre otras cosas, sobre realidades de su vida sexual y, adem?s, tratar a ni?os y adultos con enfermedades de transmisi?n sexual. Mi convicci?n tallada en estas d?cadas de aprendizaje es que no nos equivocaremos nunca si aprendemos a limitar nuestras relaciones sexuales al ?mbito del matrimonio. Hemos ca?do en la trampa de los mass media al permitir que parte importante de la pol?mica sobre la sexualidad, las enfermedades de transmisi?n sexual, principalmente el sida, recaigan sobre el uso o no uso del cond?n.


El problema no es el uso o el no uso del cond?n. Lo fundamental del asunto es la concepci?n que tengamos del hombre y de su sexualidad. Si el sexo es solo placer o pasi?n, entonces no tenemos nada que discutir. Usen todos los preservativos que quieran. Hemos destruido el significado del sexo y nuestra actual sociedad, al decidir vender actualmente el sexo como producto del hedonismo y del mercantilismo, est? pagando un precio terrible, tan evidente, que nadie sensato y honesto puede discutir: aumento de las enfermedades de transmisi?n sexual, de embarazos no deseados, de abortos; inicio de vida sexual en edades tempranas de la adolescencia, uniones a prueba no comprometidas y ego?stas, ausencia de matrimonios, irrespeto a la feminidad, a la maternidad y disminuci?n de la fertilidad; incremento de la pornograf?a, de la prostituci?n, de la violencia dom?stica, y de las infidelidades. Esto no se resuelve con el cond?n.


Hay muchos que entendemos la relaci?n sexual como algo maravilloso, como una extraordinaria experiencia, enriquecedora, y que lleva a una vida plena y madura, pero, cuando la realizamos en el marco de un compromiso serio, maduro, responsable como es el matrimonio. Nos permite llevar una vida matrimonial y, por lo tanto, familiar m?s rica, m?s tolerante, m?s generosa. Muchas personas, que est?n de acuerdo y no de acuerdo con estas ?ltimas l?neas, objetar?n diciendo que esto es una quimera, que es imposible, que es muy dif?cil, que la naturaleza humana no est? hecha para estos conceptos. Solo puedo responder dici?ndoles que estoy de acuerdo con que es dif?cil, es una lucha, pero que no es imposible, que vale la pena ese esfuerzo. Tambi?n es dif?cil trabajar duro y honradamente para llevar adelante una profesi?n y una familia; que tambi?n es dif?cil decir la verdad siempre; que tambi?n es dif?cil saber olvidar y perdonar; que tambi?n es dif?cil alegrarse del ?xito de los dem?s a pesar del fracaso profesional o econ?mico de uno; que tambi?n es dif?cil levantarse una y otra vez, no importa cu?ntas veces nos hayamos equivocado o ca?do. Vivir valores y una vida digna es dif?cil.


La tragedia que vive la sociedad mundial con la presencia el sida y otros flagelos no es causado, ni es problema de cond?n o no cond?n. Estas realidades se han agravado por las desigualdades econ?micas y sociales, por los bajos niveles de educaci?n, por el ataque frontal, altamente lucrativo, contra las mujeres y su dignidad, por la promiscuidad sexual, por la degradaci?n del matrimonio, por la homosexualidad y por la promoci?n del hedonismo y del consumismo.


Soy un convencido de que las campa?as masivas de repartir condones, no resuelve el problema que todos los involucrados en el tema queremos solucionar de buena fe. M?s bien agrava la situaci?n, pues el mensaje queda claramente enunciado: "muchachos y muchachas tengan sexo, cuando quieran y con quien quieran, que eso no es problema, tienen derecho a darte ese placer; lo malo, lo irresponsable es no usar el cond?n y as? evitar el embarazo y una enfermedad de transmisi?n sexual". Este mensaje es falso, equivocado. El uso del cond?n no es sexo seguro. Sigue siendo un sexo inseguro y al destruir la voz de la conciencia (que sin duda existe), desbocamos sin control el fuerte instinto sexual que se despierta en nuestra adolescencia, aumentando la promiscuidad sexual con todas las consecuencias ya descritas.


El objetivo preventivo del cond?n es destruido con creces por esa otra realidad cient?fica que son las consecuencias del aumento de relaciones sexuales irresponsables e inmaduras. No es asunto de mojigater?a. La mojigater?a es seguir pensando que tener relaciones sexuales cuando y con quien el instinto nos invite, con cond?n o sin cond?n, no tiene consecuencias nefastas en la vida de esas personas, en el matrimonio, en la familia y en la sociedad.



No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 10:00  | Investigaci?n Sida
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