Viernes, 27 de julio de 2007
Aunque siempre se ha sabido que la saliva es capaz de impedir el contagio del VIH, lo cierto es que se sospecha que algunas (pocas) infecciones se producen por contacto sexual oral. La explicación a este hecho la da un estudio del Instituto de Salud Estadounidense (NIH) en un artículo que se publicará en agosto en el American Journal of Pathology y que apunta a las amígdalas como responsables de permitir la transmisión del virus por la cavidad bucal.

Redacción 26/07/2007 Diario Médico

Para llegar a sus conclusiones, Sharon Wahl, del Instituto nacional de Investigación Dental y Craneofacial, en Bethesda (Maryland), comparó los perfiles de expresión genética de las amígdalas con el de las encías, observándose que las amígdalas tenían mayor expresión de genes asociados a las funciones inmunes, incluyendo la del coreceptor del VIH CXCR4, mientras que en las encías los genes más expresados eran los keratin, que engruesan el tejido, creando una barrera profiláctica.

Otras proteínas relacionadas con la unión y entrada del VIH a la células también estaban sobreexpresadas en las amígdalas. Sin embargo, las proteínas antivirales (como la SLPI, las defensinas y la trombospondina) estaban presentes en niveles muy bajos en las amígdalas.

Reservorios

Pero éste no es el único hallazgo relacionado con el VIH que se ha producido en los últimos días. La revista Cell Death and Differentation publica una investigación coordinada por Jérome Estaquier, del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica, en París, en el que identifican el escondite del VIH dentro del organismo: los ganglios de la región intestinal o mesentéricos. En este reservorio, el virus es capaz de sobrevivir cuando los análisis de sangre confirman que ya no queda carga viral. Sin embargo, en cuanto la terapia cesa, el virus latente se reactiva.

Estos es así, en parte porque también han observado que los linfocitos T CD8 citotóxicos de los ganglios mesentéricos tienen una enorme facilidad para morir. Los linfocitos, que teóricamente son capaces de destruir al virus al destruir las células infectadas. La propensión a morir de estos linfocitos permite la diseminación del virus desde los ganglios del intestino a otros órganos, induciendo de este modo la progresión hacia el sida.


No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 14:03  | Investigaci?n Sida
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