Martes, 05 de febrero de 2008



VIH y Hepatitis

Las consideraciones cl?nicas acerca de la sexualidad y de la medicina de la reproducci?n se desarrollan, por lo general, desde perspectivas filos?ficas, intereses econ?micos, prejuicios religiosos o ideolog?as sexuales. En los debates exclusivos sobre las perspectivas de la moral sexual, m?s que de la evidencia basada en resultados propios de una pol?tica sanitaria cre?ble, se habla de la prevenci?n de las enfermedades de transmisi?n sexual (ETS).
Stephen J. Genuis en British Medical Journal 04/02/2008

Los partidarios del sexo seguro son acusados de corromper a los j?venes con valores faltos de moral y a los que se oponen se les considera fan?ticos despreocupados del hecho cient?fico y que imponen su ortodoxia a la sociedad. Necesitamos mirar m?s all? de los intereses personales para centrarnos en la ciencia cl?nica y en las evidencias de salud p?blica.

Un principio fundamental de la medicina es la adherencia al hecho cient?fico y a la prueba experimental para desarrollar tratamientos y programas que aumenten y sostengan la salud p?blica. La evidencia muestra que el control efectivo de las ETS no vinculadas al VIH entre la ciudadan?a debe ir m?s all? de las aproximaciones centradas en el uso del preservativo.

Alcance de la protecci?n

En primer lugar, los preservativos no pueden ser una respuesta definitiva a las ETS porque no proporcionan suficiente protecci?n contra la transmisi?n de muchas enfermedades comunes.

Las infecciones por contacto d?rmico, como el virus del papiloma humano, el virus del herpes simple, la s?filis, el linfogranuloma ven?reo o el chancroide, se trasmiten frecuentemente a pesar de la barrera de protecci?n. Aunque los preservativos previenen el contacto entre la piel del pene y la mucosa vaginal, las relaciones sexuales generalmente conllevan contacto en el ?rea genital externa, y los preservativos proporcionan una limitada protecci?n contra los pat?genos que se encuentran en la parte externa de los genitales.

Las lesiones cl?nicas y subcl?nicas en el monte de Venus, en la vulva de la mujer o en el escroto del hombre, por ejemplo, no est?n cubiertas y se pueden transmitir f?cilmente a pesar del uso del preservativo. Los pat?genos m?s comunes trasmitidos sexualmente (el virus del papiloma humano y el virus del herpes simple) se dispersan con frecuencia en los genitales infectados y se transmiten a trav?s del contacto f?sico. Las secuelas de estas infecciones comunes incluyen varios tipos de c?ncer, disfunci?n cr?nica sexual o posibilidad de convertirse en fuente de transmisi?n vertical de estos organismos infecciosos.

Pero el principal problema de los preservativos es que la mayor?a de la gente, sobre todo los j?venes, no los usan siempre, a pesar del conocimiento o la educaci?n.

Las investigaciones epidemiol?gicas muestran continuamente que la familiaridad que se toma con los preservativos y la concienciaci?n de los riesgos no est?n funcionando en la vida real. Seg?n un reciente estudio, menos del 8 por ciento de las parejas discordantes para el herpes utilizaban el preservativo en cada acto sexual. Incluso entre las parejas adultas ya consolidadas, que eran discordantes al VIH y que hab?an recibido un extensivo y constante asesoramiento sobre el riesgo de contraer el virus, el uso del preservativo s?lo alcanzaba el 48,4 por ciento de forma habitual.

El implacable aumento de las ETS no tiene precedentes a pesar de los esfuerzos educativos y de la promoci?n de los preservativos, algo que est? ratificado por la falta de ?xito de estas pol?ticas. En numerosos estudios se demuestra que los esfuerzos coordinados para promover el uso del preservativo fallan constantemente como control de las ETS (incluso en pa?ses con programas avanzados de educaci?n sexual, como Canad?, Suecia y Suiza; en la provincia de Alberta, en Canad?, los ?ndices de clamidia y gonorrea se han triplicado desde 1998 a pesar de la omnipresente educaci?n en "sexo seguro").

Los informes con menores ?ndices de ETS como resultado de la generalizaci?n del uso del preservativo vienen de pa?ses como Tailandia o Camboya, que se est?n centrando en los preservativos como estrategia primordial. Sin embargo, el cuidadoso escrutinio de los datos sugiere que los cambios en el comportamiento sexual (menos compa?eros, menos sexo casual y un menor abuso de trabajadoras sexuales) est?n siendo fundamentales para la reducci?n de los ?ndices de infecci?n.

La Organizaci?n Mundial de la Salud estima que dos tercios de las ETS se propagan entre adolescentes y adultos j?venes. Las investigaciones muestran que la arriesgada actividad sexual detectada entre la gente m?s joven puede deberse no a una verdadera necesidad sexual, sino a problemas socioculturales. La promoci?n de los preservativos como respuesta no permite encontrar una soluci?n para dichas necesidades sociales y emocionales que resultan esenciales en los j?venes. Con frecuencia caen en comportamientos sexuales de alto riesgo como consecuencia de diferentes circunstancias dif?ciles de sus vidas.

Despu?s de los continuos fallos, el supuesto "sexo seguro" necesita ser desmantelado en favor de pol?ticas sanitarias p?blicas cre?bles. Aunque se debe incluir informaci?n sobre el uso del preservativo en charlas sobre las ETS, las iniciativas centradas en la utilizaci?n del preservativo deben ser reemplazadas por programas exhaustivos, debatidos en foros m?dicos y que cuenten con pruebas basadas en la evidencia de una verdadera reducci?n de los ?ndices de infecci?n.


No al sida


Publicado por C.I.A.S @ 13:02  | Investigaci?n Sida
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