S?bado, 01 de marzo de 2008

'Más que el oro, mi triunfo ha sido dejar la droga'

Pedro García en un trampolín sobre la piscina del Canoe. (Foto: Carlos Alba)


PALOMA DÍAZ SOTERO

MADRID.- El mismo Pedro García que se dejaba la piel y los músculos en cada partido de waterpolo, el mismo 'Toto' elegido por los dioses del Olimpo para lucir varios oros al cuello, era el mismo que, de noche, en casa, cogía su bebé en brazos para que parase de llorar, y deseaba con todas sus fuerzas que se callara para soltarlo y meterse una raya; exactamente el mismo que llegaba a pasarse tres días puesto de cocaína hasta arriba, odiando a todo el mundo y a sí mismo.

Lo cuenta todo en 'Mañana lo dejo', el libro de la editorial Bresca que ha escrito para enseñar a otros consumidores a prevenir la adicción y a superarla, en caso de haberse perdido ya en ella. Aunque en Barcelona ya está a la venta, al resto de librerías llegará el 10 de marzo.

Es un libro emocionante, salpicado de momentos inolvidables del deporte español, con relatos trepidantes de partidos que están grabados con oro y plata en la historia del olimpismo, y anécdotas divertidas. Pero, con ese trasfondo, 'Mañana lo dejo' es la historia de la lenta degradación de una persona por las drogas y la superación de la adicción, cinco años después de que, al borde del abismo, cuando "estaba más tiempo en estado catatónico que recuperándome de ello", admitiera que estaba "enfermo" y que debía someterse a un duro y largo proceso de desintoxicación.

"Prefiero este triunfo que cualquier medalla de las que he ganado", afirma 'Toto', en una entrevista con EL MUNDO. Ahora exhibe su libro ante quienes supieron que estaba mal y van preguntando por ahí qué habrá sido de él. "¿Quieres saber? Pues mira, lee el libro. Ya no tengo que esconderme".

"Escribirlo ha sido una catarsis; he puesto todas las ideas en orden; ha sido un ejercicio de limpieza", contaba en el mismo club, el Canoe de Madrid, en el que aprendió a jugar al waterpolo hace 25 años.

Pedro García "a secas", como le costó admitirse, lleva cinco años sin probar ni el alcohol –origen de todos sus problemas– ni la cocaína. Estudió un máster de hostelería, planea trabajar en ella y da clases. Cree que lo está superando, aunque con la cautela que le ha enseñado la terapia, advierte de que uno no puede decir que ha ganado la batalla hasta que se muere pudiendo afirmar: "Lo conseguí, no volví a probarlo en todo este tiempo".

Ahora, él mismo es terapeuta en el centro Mare Nostrum de Barcelona, donde aprendió, en 2002, quién era realmente: un drogadicto, por muchas medallas que tuviera y aunque todavía no hubiera llegado a robar o a mendigar (porque tenía dinero); también donde aprendió a vivir sin la muleta de la fiesta y los bares; donde aparcó a 'Toto', el waterpolista olímpico al que no podía cuestionarse nada por darlo todo en los partidos y por ser plata en Barcelona'92, oro en Atlanta'96 y oro de nuevo en el Mundial de Perth'98.

Empezó a consumir cocaína a los 20 años, cuando llevaba tiempo, desde los 14, bebiendo alcohol. "Acepté la primera raya porque un amigo me dijo: 'Con esto se te pasa el pedo". Bebía para huir, tanto que acabó necesitando la coca para recuperarse de la borrachera. Después, pasó a ser normal en las fiestas que hacían tras los entrenamientos o las victorias, o cualquier excusa.

Pese a todo, en la piscina lo daba todo. "¿Cómo iban a preocuparse si rendía al máximo? Éramos los mejores", se decían. "En el centro, tener que tratar con gente que no me conocía ni sabía nada de mí fue un 'shock' y una revelación", cuenta en el libro. "No tengo que ser el mejor; puedo equivocarme", aprendió.

'En deporte se tiende a tapar el consumo'

Pedro García llama la atención al deporte de elite, a las federaciones, porque no se toman en serio el consumo de alcohol y drogas entre deportistas. En su caso, afirma, "no estuvieron a la altura".

"Yo soy el primer responsable", sostiene; pero afirma en 'Mañana lo dejo': "Siempre fue interpretado por los entrenadores y los federativos como algo natural para unos chicos que se fueron de casa muy jóvenes. Llevaban parte de razón, pero no supieron ni ver el problema ni movieron un dedo por atajarlo. Porque ni ellos ni nosotros entendíamos que pudiese degenerar en lo que degeneró. Falta mucha información y, en el mundo del deporte, los protocolos necesarios para detectar adicciones".

"Que pongan a un especialista que sepa decir 'o a ese chico se le reconduce ya o, a expensas de que vaya a ser campeón de todo, cuando tenga 35 años, habrá que meterle en una clínica", decía a EL MUNDO. De hecho, él ha dado "avisos" sobre gente que ahora es como fueron ellos en su momento. "Yo ya puedo decir, dentro de los deportistas que conozco quién, de aquí a seis años, habrá generado una adicción. Lo sé, lo veo en su comportamiento", dice quien no sólo ha sido adicto, sino que ahora es terapeuta.

"Los hay en todos los deportes", afirma. Y destaca: "Las fiestas de natación son impresionantes y beben muchísimo". Pero "¿cómo le dices a un chico de 23 años que debe cortar su carrera deportiva porque tiene un problema de adicción?" "La gente tiende a taparlo", responde.

El Mundo


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Tags: Pedro García, drogas, deporte, waterpolo

Publicado por C.I.A.S @ 10:19  | Sin sida
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